Santiago recibe con vítores a la Vuelta

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO /LA VOZ

SANTIAGO

Mucho público en las calles más próximas al Obradoiro, y muy escaso tráfico en la ciudad

06 sep 2021 . Actualizado a las 09:01 h.

Los reiterados avisos a los vecinos y turistas para que se evitara circular por Santiago durante la jornada del domingo unido al excelente día de playa surtió efecto. Durante la jornada de la Vuelta, el tráfico fue muy escaso en Compostela. Desde San Caetano a la plaza de Galicia, por Basquiños y San Roque, prácticamente solo circuló el transporte público. Por la mañana, el número de coches fue reducido, y por la tarde, cuando el vuelo helicóptero sobre la zona vieja dejaba claro que los primeros corredores ya estaban en Santiago, la circulación era casi nula. El primer ciclista subió la costa de San Francisco a las 17.45 horas, y desató la locura del público. Vítores y aplausos arroparon al deportista. La mayoría de los compostelanos y visitantes que siguieron la carrera a pie de calle se concentraron en el tramo urbano, entre San Lourenzo y la costa de San Francisco, el más próximo al Obradoiro. En el resto del recorrido había más huecos libres en primera fila. Algunos optaron por la comodidad para seguir la Vuelta y sacaron a la calle un sofá y la mesa del salón para ver pasar a los corredores.

Mientras en el entorno de la carrera los asistentes se concentraban en aplaudir el paso veloz de cada uno de los deportistas, en la Alameda, donde se instalaron diversos puestos de publicidad, se producían algunas colas para hacerse con los obsequios de las diferentes marcas. El estand de la Policía Nacional fue el elegido por numerosos niños, que se llevaron camisetas y el carné de inspector de policía. Los más atrevidos se animaron a acariciar a un perro policía, y a hacerse fotos con el can.

Las terrazas de las calles y plazas más céntricas del casco viejo estuvieron animadas todo el día, mientras en el resto de la ciudad se vivió la clásica tarde de domingo en Santiago. Muchos compostelanos aprovecharon los 30 grados previstos en la costa para darse uno de los últimos baños del verano.