Camino de abrazos, bodas, duelo, terapia y mucha espiritualidad

Emma araújo SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

El Obradoiro recobró el espíritu peregrino tras los actos institucionales

26 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Terminar cualquier ruta del Camino de Santiago el 25 de julio fue durante años el mejor homenaje a esta aventura cultural, pero su internacionalización convirtió este guiño a un año santo en casi una misión de riesgo. Por eso, buena parte de las personas que ayer hacían cola a las puertas de la Oficina del Peregrino, que registró 2.046 visitas, habían organizado con sumo cuidado su viaje para llegar en domingo.

Tanto es así que una de las peregrinaciones que se pudo ver en el Obradoiro terminó con una proposición de matrimonio aderezada con cartelería, beso de película y recogida en brazos de la futura esposa. Y como colofón, un aplauso de todos aquellos que se percataron de lo que allí estaba ocurriendo. Esto pasaba a primera hora de tarde, horas después de las primeras aglomeraciones para recoger la compostela. Entre la cola y los grupos de caminantes destacaban varias bicicletas. Dos de ellas pertenecían a Miguel Ortiz y a su amigo Alfredo Carabias, ambos de Covarrubias (Burgos). Ortiz reconocía que esta era su octava peregrinación, la primera en año santo, aunque esto no fue determinante para pedalear hasta Santiago. Él y dos amigos más quisieron arrancar alguna sonrisa a Alfredo, que hace un año perdió a su hijo y cuya última experiencia en el Camino fue en 1991. Lo recordaba con un hilo de voz que recuperó timbre al recordar los buenos momentos vividos en los dos últimos días, aunque les faltasen unos cuantos kilómetros para tener su acreditación jacobea. «Hemos venido cantando y echando piropos a todo el mundo», relataba Miguel, que se llevó el recuerdo de lo verde que encontró el paisaje y como tras la pandemia se reencontró con la naturaleza. También con su amiga de Melide, que ayer reconocía el buen ambiente que genera el Camino de Santiago en su municipio pese a las restricciones por la alta incidencia del covid co

En el viaje conocieron a Nati López, que también es de Burgos. En su caso, hizo el Camino Primitivo sin intención de llegar el día grande, aunque visto el resultado no se arrepiente. «Fue muy duro pero el paisaje es preciosísimo, con poca gente que fue a más a medida que nos acercamos a Galicia», reconoció. Docente de profesión, en su relato se cuela la necesidad que tuvo de desconectar y la crítica hacia lo que está ocurriendo «porque se demostró el trabajo que hicimos en las escuelas de contención del virus» y que se esfumó al acabar el curso. Pensando en el viaje de vuelta, confirmó que la experiencia fue «gratificante». «Pude encontrarme conmigo misma y con los demás, descansar la mente, mimarme y hacer ejercicio», añadió.