El sector apícola gallego se pone al día en Arzúa para atajar una merma en la producción

Natalia Rodríguez Noguerol
natalia noguerol ARZÚA / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

La muestra de AGA reúne este fin de semana a expertos en busca de soluciones a problemas como la avispa asiática

04 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Las colmenas de Marcos Varela tienen garantizado el relevo generacional, que es «un dos puntos que ten a favor o sector en Galicia, ademais de que os nosos meles teñen unha gran aceptación fóra», apunta Jesús Asorey, portavoz de la Asociación Galega de Apicultura (AGA). Los dos departen en el transcurso de la muestra sectorial que, tras la interrupción a la que obligó la pandemia el año pasado, regresó este fin de semana a Arzúa, con las pertinentes medidas de prevención de covid, para poner sobre la mesa la situación y los retos del sector. «O apicultor é sempre un profesional en formación», afirma Varela, que, en la jornada inaugural de este sábado, abordó la reproducción de las abejas como uno de los ponentes del foro de apicultura, enmarcado en un encuentro que alcanza su trigésimo quinta edición, con presencia de representantes del sector de diferentes países.

Es el caso de Ludovic Deferaudy, de un laboratorio francés que desarrolló un atrayente de velutina «elaborado a base de extractos naturales de plantas y alcohol para realizar una captación que, si bien no es selectiva al 100 %, atrae menos a los insectos útiles», explica. La invasión de la avispa asiática sigue preocupando -al igual que, entre otros factores, el cambio climático- a los apicultores, toda vez que, «as producións están sendo baixas, e a desaparición de colmeas está sendo enorme e insostible», apunta Xosé Torres, presidente de AGA. Lo corroboran en Erica Mel, una cooperativa con trescientos productores asociados que mueven unos 100.000 kilos al año. El pasado «foi malísimo, e baixamos á metade», cuenta su presidente, preocupado por la acción de la especie invasora, que, comenta, «está facendo, sobre todo na zona costeira, un dano terrorífico que nos pon nunha situación case límite en canto a viabilidade».

En efecto, la avispa asiática sigue siendo una amenaza en Galicia, para los apicultores, en particular, y para la biosfera, en general. Casi una década después de que se detectasen los primeros nidos, «la expansión no está controlada; en el 2019, llegó a expandirse a lo largo de prácticamente todo el territorio gallego», afirma sin titubeos Sandra Rojas, apicultora, bióloga e investigadora de la Universidade de Vigo. Rojas, que participa en un proyecto europeo de investigación multidisciplinar con el que se busca dar una respuesta conjunta a la expansión de la velutina, considera que, a falta de planes de acción preventivos, es preciso profundizar en la búsqueda de atrayentes y trampas más selectivas, y en sistemas de detección de nidos.