El turismo de fin de semana mantiene más de la mitad de las tiendas de recuerdos cerradas

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

La falta de continuidad en las visitas complica la reapertura de muchos locales

14 jun 2021 . Actualizado a las 21:25 h.

Uno de los termómetros claves para medir la recuperación de la economía de la ciudad es el porcentaje de establecimientos comerciales y hosteleros vinculados al sector del turismo que están abiertos. Una veintena de locales dedicados a la venta de recuerdos abrieron recientemente sus puertas. Son la tercera parte de los 60 que hay en Santiago, y no todos mantienen sus comercios abiertos entre semana. Algunos lo hacen solo de viernes a domingo, otros solo atienden por la mañana, y los menos levantan la persiana aprovechando jornadas festivas.

José Bello, presidente de Compostela Monumental y propietario de varios locales de recuerdos, señala que la llegada de visitantes «es muy lenta». En mayo, menos de una docena de locales se animaron a abrir. Entonces se esperaba, como finalmente ha ocurrido, que en la primera semana de junio se sumarían otros. «Cuando el verano avance, alguno más abrirá, pero creo que habrá quién no pueda regresar». Los primeros en retomar la actividad son los que no tienen empleados y están atendidos por el autónomo. «También hay quien sacó parcialmente a algún trabajador del ERTE, pero aún no hay movimiento para sostener gastos», dice un comerciante.

Por zonas, las que disponen de más establecimientos abiertos son O Franco, San Francisco, Carretas, Rúa do Vilar, Preguntoiro, A Conga y rúa Nova. Los especializados en productos de gastronomía gallega -como As Monxas en A Conga, A Cesta en el Franco y O Cotiño en A Raíña- aguantan mejor, porque sus productos ganan seguidores entre los compostelanos que ven sus artículos como un regalo alternativo.

Pero en el sector consideran que la recuperación está lejos, y dudan de que el verano sea suficiente para reflotar sus negocios. «Llega turismo nacional, pero es insuficiente. Los grupos americanos y coreanos están ausentes. Vienen italianos o alemanes haciendo el Camino, pero poco a poco. Los fines de semana hay más gente, pero el resto de la semana casi nada», apunta Bello, que ve necesario que lleguen los vuelos internacionales llenos de turistas para salir adelante: «No es cierto que nuestros clientes busquen solo artículos baratos. En los comercios del souvenir hay artículos de plata y azabache. Hay para todos los bolsillos». Otros empresarios creen que los negocios de la costa saldrán antes de la crisis que Santiago, porque el turismo estival prima esos destinos. Manolo Villar, distribuidor del sector, asegura que muchos comercios retomarán su actividad en julio. «El turismo se recuperará en Santiago a partir de mediados de julio», asegura. Espera que agosto y parte de septiembre serán mejores para la capital gallega.

La alta afluencia de los sábados y domingos empieza a recordar los mejores momentos del Camino

El Camino de Santiago comienzan a arrojar datos que permiten augurar una recuperación de las peregrinaciones a Compostela. En lo que va de mes se han entregado en la Oficina del Peregrino 3.300 compostelas. Solo en la jornada del pasado sábado fueron 631 los peregrinos que presentaron sus credenciales para obtener sus diplomas. Las colas de caminantes, ausentes durante los últimos 15 meses, son ya frecuentes en la rúa Carretas, donde las terrazas de los establecimientos de hostelería ya notan la llegada de los turistas. Y también en la praza do Obradoiro empiezan a ser cada vez más habituales las explosiones de alegría de los peregrinos en el final de la Ruta, y se recupera la imagen de los romeros reposando sobre las columnas del Pazo de Raxoi contemplando la Catedral.

En las localidades próximas a Santiago también perciben esa recuperación. En Melide, donde degustar el pulpo en Ezequiel es casi un ritual más de Camino, hay que esperar turno coincidiendo con los fines de semana, y en Arzúa comienza a recuperarse el ambiente que ofrecen los peregrinos en los locales de hostelería y en sus albergues. En el Franco y en A Raíña, en Santiago, la apertura de prácticamente todos los establecimientos hosteleros viene a corroborar esa recuperación que está a la vista.

Este último fin de semana, otra vez con temperaturas altas, el entorno de la Catedral volvió a recordar los tiempos anteriores al covid. Conseguir una mesa libre en las terrazas no resultó sencillo, y los bares notaron la llegada de turistas de otras localidades gallegas y de fuera de la comunidad. En cuanto al turismo extranjero, los acentos más escuchados, también ayer, fueron los de portugueses, italianos y alemanes. Sin embargo, el creciente aumento de turismo sigue concentrándose en el fin de semana y baja en el resto de las jornadas.