Sar, esta vez sin público, también fue decisivo en la permanencia

Ignacio Javier Calvo Ríos
NASO CALVO SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

El Obradoiro logró ocho de sus doce victorias en la «caldeira» compostelana

26 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Obradoiro, con una de las aficiones más ruidosas y entregadas de la Liga Endesa, fue esta temporada uno de los grandes perjudicados al no poder contar con público en sus gradas. Salvo en la despedida como local, en la penúltima jornada de la competición, el colectivo dirigido por Moncho Fernández no sintió el calor de su sexto jugador en la caldeira de Sar. La pandemia, además del evidente perjuicio económico, le jugó una mala pasada al colectivo de la capital gallega.

Sin embargo, y a pesar de no contar con el aliento de su hinchada, Sar volvió a ser decisivo en la consecución del objetivo final. El Obradoiro consiguió firmar en casa 8 de sus 12 victorias. La pista del Multiusos fue de nuevo talismán, una fortaleza gracias a la que el quinteto compostelano alcanzó la meta perseguida.

En la ACB, el Obra disputó un total de 363 partidos, 25 más si contamos los de la temporada 1982-1983, la del estreno del colectivo santiagués en la élite del baloncesto español. Estamos hablando de la liga regular, pues en el campeonato 2012-2013 el conjunto de Moncho Fernández disputó la primera eliminatoria del play off por el título. Con el de Pontepedriña, el Obradoiro acaba de concluir su décima campaña en la Liga Endesa. Una vez más, se logró el objetivo.

En sus 363 citas, el Obradoiro consiguió 134 victorias, es decir, un 37 % del total de partidos. En Sar fueron 87 triunfos, o sea, el 65 %. A domicilio, el quinteto gallego alcanzó 47 victorias.

Una fortaleza

El Multiusos Fontes do Sar siempre fue decisivo, aunque en unas temporadas más que en otras. El curso en el que realmente la caldeira se convirtió en una fortaleza inexpugnable fue en el ejercicio 2014-2015. El Obra concluyó el campeonato en el puesto 12, con 15 victorias y 19 derrotas, muy lejos de las plazas de descenso que ocuparon el Gipuzkoa (10-24) y el Fuenlabrada (8-26). La escuadra compostelana solo firmó tres triunfos como visitante, en las pistas del Joventut, Fuenlabrada y Andorra. En Sar ganó 12 de los 17 encuentros que disputó. Una de esas victorias fue ante el poderoso Barcelona (79-67), con 23 puntos del alemán Maxi Kleber.

El único campeonato en el que Sar no fue tan decisivo se remonta al curso 2012-2013, temporada en la que el equipo de Moncho Fernández consiguió acceder al play off por el título. El Obradoiro sumó el triunfo como local en nueve ocasiones, las mismas que como visitante. Con 18 triunfos y 16 derrotas, el equipo se clasificó en la octava posición y disputó la primera eliminatoria de la fase final frente al Real Madrid, que se llevó la liga.

Los mejores registros

Fue el mejor año del Obra en la élite, ya no por quedar entre los ocho mejores, sino porque firmó dos auténticas proezas: ganar en las pistas del Barcelona y del Real Madrid. También superó en los dos enfrentamientos de la temporada al potente Caja Laboral.

En el Palau dejó al Barça en 54 puntos (54-62), en un partido en el que los dos conjuntos estuvieron casi negados en el tiro exterior (3 de 15 triples para el Obra y 3 de 22 para el Barça). El tunecino Salah Mejri, con 11 puntos (5 canastas de 8 intentos) y 8 rebotes, y el checo Pavel Pumprla, con 10 puntos (5 canastas de 7 intentos) y 6 rebotes, fueron los más destacados del quinteto gallego.

En la cancha del Real Madrid, con un favorable 61-64, los mejores fueron el americano Robbie Hummel, con 19 puntos y 7 rebotes, y el canadiense Levon Kendall, con 10 rebotes. El Obradoiro, ante diez mil aficionados, sorprendió también al Caja Laboral (68-77).

La despedida fue con derrota ante ante el Murcia, el enemigo más íntimo

En la actual campaña, que ya concluyó para el colectivo obradoirista, los de Moncho Fernández también basaron el éxito en sus duelos como locales. Alcanzaron un total de 8 victorias. Ante tres de sus rivales, Manresa, Guipuzkoa y Gran Canaria, el cuadro compostelano salió victorioso en los dos enfrentamientos. Además de estos tres partidos, sumó un cuarto triunfo como visitante en la pista del Estudiantes (83-94), una auténtica final por el título de la permanencia.

Ante los dos grandes poco pudo hacer en casa, pues tanto el Barcelona como el Real Madrid se llevaron el triunfo, si bien ante los catalanes el colectivo gallego vendió muy cara su derrota con un enorme despliegue físico. La calidad en la recta final de los blaugrana fue determinante. En la despedida ante el Murcia, el enemigo más íntimo del obradoirismo, faltó muy poco para sumar el triunfo y dedicárselo a la parroquia que lo pudo vivir en directo.

Buena reacción de la plantilla tras el covid-19

Tras un gran arranque de temporada, con tres alegrías consecutivas frente a Fuenlabrada y Betis, en Sar, y ante el Manresa, en pista ajena, y con cinco triunfos en las siete primeras jornadas en septiembre y octubre, al Obra empezó a nublársele la vista. Noviembre y diciembre fueron un desastre, con siete derrotas consecutivas.

Las alarmas empezaron a encenderse con la llegada del nuevo año. Las lesiones y el covid-19, que atacó severamente a la plantilla, empezaron a sembrar muchísimas dudas. Antes de llegar el coronavirus a Sar, el equipo rompió su mala racha superando al Zaragoza (102-91). Luego, tras la suspensión de varios encuentros por el obligado confinamiento, el Obradoiro regresó a la actividad con un triunfo esperanzador ante uno de sus rivales más directos, el Bilbao Basket (81 72). Fue un espejismo. La plantilla acusó el parón obligado por el virus. Ocho derrotas seguidas, con un pobre balance de 2-16, provocaron mucho nerviosismo y desconfianza.

Nadie bajó los brazos y los de Moncho Fernández superaron a domicilio al Gipuzkoa, en otra dramática final, y empezaron a marcar el camino de la salvación. En la recta final cayeron en la caldeira de Sar Manresa, Gran Canaria y Andorra.