Anu Pitkanen: «La mayor dificultad para traducir del finlandés al gallego fueron las rimas»

Montse García Iglesias
Montse García SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

xoan a. soler

Finlandesa afincada en Ames que tradujo cuatro libros de literatura infantil de su país, trabaja en Turismo de Santiago y es una apasionada de los idiomas: domina nueve

26 may 2021 . Actualizado a las 19:32 h.

Anu Pitkanen (Kuopio, Finlandia, 1965) trabaja desde hace más de dos décadas en Turismo de Santiago explicando los atractivos de Compostela a agentes y periodistas de todo el mundo. Una labor a la que desde el 2019 le ha unido la de servir de puente para acercar la literatura infantil de su país natal a Galicia. Ella ha sido la encargada de traducir cuatro libros finlandeses a la lengua de Rosalía. «Me sorprendió mucho la llamada de Hércules de Ediciones para hacerlo. Yo había traducido algunas cosas de carácter comercial, pero nada de literatura y no creo que me atreviera con un texto más extenso», explica.

El primer libro que tradujo para Hércules fue Piano á fuga (2019), le siguió Un ano co vento (2020) y ahora, este año, llegan otros dos, Sen rastro do gato -que da continuidad a Piano á fuga-, y Cores no mar. Precisamente, fue este último el que supuso un reto mayor. «La mayor dificultad para traducir del finlandés al gallego fueron las rimas, porque rimaba en finlandés y tenía que hacerlo en gallego conservando el mismo ritmo y sentido de las frases», explica. Esta experiencia le lleva a aseverar con rotundidad que «nunca me atrevería a traducir poesía». 

Para Anu Pitkanen, que tuvo la colaboración de Charo Baleirón y estuvo firmando ejemplares en la pasada Feira do Libro, «es fantástico poder traer la literatura infantil finlandesa a Galicia porque además fueron unos libros muy premiados, con lo que tienen una garantía de calidad. Las ilustraciones son hermosas».

Esta finlandesa que reside en las proximidades de Bertamiráns es una apasionada de los idiomas: domina nueve. A su lengua natal le une el inglés, el sueco, el francés, el alemán, el español, el gallego, el portugués y el italiano. Incluso hizo un curso de chino, «pero solo cuatro frases para después preguntarle si hablan inglés», afirma entre sonrisas. Pero, ¿cuándo empezó a hablar gallego? «Llegué aquí en el año 1995 pero ya había estudiado gallego antes de venir a Galicia por mi cuenta, concretamente había unos fascículos de La Voz de Galicia y me puse a aprender vocabulario», afirma. Una vez en tierras compostelanas, hizo un curso en la USC y posteriormente consiguió el certificado de la Xunta Celga 4. ¿Cuál es la mayor dificultad? «Las palabras que cambian de género entre el gallego y el castellano, pero eso es solo chapar», responde sin dudar, añadiendo que el idioma que más le costó aprender fue el alemán.

Anu Pitkanen asegura que en «Galicia es fácil integrarse». Ella llegó en 1989 a España y, antes de pisar estas tierras, trabajó en Tenerife también en promoción turística. Ahora, aunque en ocasiones siente morriña -«especialmente en verano, por San Juan»-, descarta regresar a su país: «Ya llevo más tiempo fuera que allí». Para ella «los gallegos se parecen mucho en el carácter a los finlandeses». Quizás por el recuerdo de su tierra eligió para vivir una aldea, en las proximidades de Bertamiráns, «no soy urbana, me gusta más la aldea, el bosque».

Pero, y en su trabajo, ¿qué es en lo que más incide para promocionar Santiago turísticamente? «Depende del mercado. Italianos, franceses y alemanes nos conocen bien, pero, por ejemplo, con un chino hago hincapié en el verde, en el aire limpio, que ellos valoran mucho», responde, añadiendo que lo que más destaca a todos es que «es una ciudad Patrimonio de la Humanidad y su gastronomía». Y, ¿qué elige Anu Pitkanen? «Galicia y Portugal, soy mucho de turismo rural».

Pero más allá de su profesión y los idiomas, Anu Pitkanen tiene otra afición: los perros. No solo eso, sino que es miembro de la directiva de la Asociación Só Lles Falta Falar. Tiene dos canes de soporte terapéutico que colaboran en la Fundación Down Compostela y Aspanaes.