Las claves de la ansiedad de los jóvenes por falta de socialización

María Vázquez trata la ansiedad generada por asumir más responsabilidad debido al covid


Las secuelas del largo año de restricciones en la movilidad para frenar el coronavirus están detrás de muchas de las consultas que recibe María Vázquez Rey en su gabinete de Psicología y Logopedia de Cacheiras (Teo). «No son solo adultos, hay muchos jóvenes, niños y adolescentes con ansiedad y estrés. Se incrementó la inseguridad personal, y es que la situación que estamos viviendo hace que afloren miedos», apunta. Uno de los grupos más afectados, y del «que no se habla lo suficiente», es el de los preadolescentes y adolescentes, porque «el aislamiento les llega en el peor momento de su desarrollo personal». Las frases que todos los que tienen o han tenido un adolescente cerca están hartos de escuchar, «ahora se hacen más crudas. El clásico "no me entiende" cobra ahora más sentido para ellos. En este segundo trimestre del curso, los preadolescentes de 13 y 14 años que están llegando a la consulta lo hacen por ansiedad. Curiosamente, no quieren que sus amigos sepan que acuden al psicólogo». María Vázquez cree que «se habla mucho de la situación que están sufriendo los mayores como consecuencia del aislamiento, pero no podemos olvidar que los adolescentes están perdiéndose socializar, y este proceso tiene su momento concreto. Hay que estar vigilantes para que no queden secuelas de cara al futuro». En estos meses, en los que la socialización, «indispensable para su desarrollo personal, se está haciendo por medio de las redes sociales, hay que estar atentos. Los que tienen dificultadas para relacionarse, serán los más afectados. Las redes sociales se convierten en el único refugio, y esto puede ser un problema». Los adultos también sufren secuelas como consecuencias del largo confinamiento, y así surgen «casos de personas que explotan porque han metido en su mochila responsabilidades ajenas. Es fundamental que todos entendamos hasta dónde llega nuestra responsabilidad para no asumir cuestiones que se escapan de nuestra capacidad de respuesta». María también presta sus servicios en una residencia de Teo, «donde no hemos tenido covid». En el trabajo con los mayores, destaca el daño que el aislamiento causó en ellos. «Aquellos que estaban en las primeras fases de las demencias sufrieron avances. Lo perdido no se recuperará, y hay que esforzarse por estabilizarles». La psicóloga reconoce que fue «duro para ellos no ver a sus familias. No lo entienden, y solo creen que les han abandonado, y se enfadan cuando los ven. Es muy duro para las familias, que sienten una culpa de la que no son responsables». María Vázquez recomienda «pedir ayuda de los especialistas, porque conseguimos que descubran habilidades para afrontar esta situación».

Las alegrías de Feitizo

Al mal tiempo buena cara. Esta es la filosofía con la que en la cafetería y centro de ocio infantil Feitizo de Ordes afrontan esta nueva realidad, ya que en lo más duro del confinamiento optaron por llevar sus productos a los hogares de los clientes a los que solían atender en sus establecimientos. La idea de Patricia Noya sigue cosechando éxitos, sobre todo tras la reciente e inusual Semana Santa, en la que consiguieron muchas sonrisas de no pocos niños que recibieron en la puerta de sus casa los regalos de Pascua que tradicionalmente obsequian padrinos y madrinas y que este año tenían un valor extra ante la falta de besos y abrazos que tardarán unos cuantos meses en llegar. 

El peregrino de la carretilla

Hay peregrinaciones y peregrinaciones. Como la de Miguel García, pocas o ninguna. Ayer culminó en el Obradoiro su recorrido por el Camino de Santiago empujando una carretilla cargada con productos alaveses, chacolí, embutidos, paté, sal..., una amplia variedad de manjares y vinos de su tierra con los que ofrecía degustaciones para promocionarlos, o incluso hacía intercambios, como en la pulpería Ezequiel, de Melide, porque ¿cómo se iba a volver a Murguía sin probar un buen pulpo? Miguel, «el tío de la carretilla», como se hace llamar, completó el Camino en cuatro partes: comenzó en el 2018 y terminó ayer, tras salir el día 1 desde Sarria. Asegura que la acogida ha sido «fabulosa» y ya piensa en repetir.

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