El Compos tratará de conciliar los números rojos y la continuidad

El club tendrá más difíciles las renovaciones que en temporadas anteriores


A estas alturas de curso la Sociedad Deportiva Compostela tiene asegurada la permanencia en Segunda B. Ese era su gran objetivo y lo certificó en una primera fase sobresaliente. Evitar el grupo que lucha por la permanencia equivale a esquivar la angustia, porque de ocho equipos se salvan los dos primeros y bajan cinco, además del tercer clasificado de los cinco grupos con peor puntuación.

A la hora de echar la vista al frente, el Compos ya sabe que no le tocará afrontar el peor de los escenarios, el del descenso a Tercera División. Y antes de empezar a dar pasos hacia el futuro, hay dos incógnitas que tiene que despejar: en qué categoría jugará la campaña próxima y a cuánto ascenderán los números rojos de esta.

En el primer caso todavía tiene opciones matemáticas de alcanzar los dos primeros puestos, los que clasifican para jugar la temporada venidera en al nueva Primera División RFEF. La derrota del sábado ante el Numancia supuso un paso atrás considerable. Restan solo cinco jornadas y la desventaja es de cinco puntos respecto al Racing de Ferrol, que suma 30, y de siete con relación al Deportivo, que tiene 32. Y en medio se sitúa el conjunto soriano con 28.

No obstante, la nueva categoría se va descafeinando, toda vez que las expectativas con las que arrancó han bajado sustancialmente, tal y como ha adelantado la Federación Española de Fútbol.

Categoría descafeinada

La que en un principio se llamó Segunda B Pro pretendía ser una competición profesional en la que los clubes verían garantizados una serie de ingresos y tendrían que cumplir con unos requisitos mínimos. Con ello lo que se pretendía es que los equipos que consigan ascender a Segunda División lo hagan con una estructura y una economía que esté más cerca de las exigencias del fútbol profesional.

De momento, no hay noticias firmes sobre posibles ingresos por televisión, ni la composición de los grupos ni los criterios económicos que envolverán la nueva categoría.

Lo más probable es que el Compos se quede en la que pasará a llamarse Segunda División RFEF, que se configurará en grupos por proximidad territorial.

En el apartado económico, la directiva ya asume que cerrará el balance con unos números rojos que, en el mejor de los casos, estarían en torno a los 60.000 euros.

En lo que se refiere al proyecto deportivo, la entidad quiere apostar por la continuidad. Pero lo tendrá más complicado que nunca, porque son muchas las piezas que se han revalorizado, empezando por el entrenador, Yago Iglesias.

En la actual plantilla hay jugadores con contrato en vigor para la próxima campaña. Entre otros, Pato Guillén, Borja Rey, Álvaro Casas, Jimmy, Pablo Antas, Baleato, Samu o Josiño. También los hay que quedarán libres para negociar con quien quieran y otros cuya renovación está supeditada a que se cumplan determinadas condiciones. Una renovación masiva, como sucedió con el equipo del ascenso, se presenta ahora sumamente complicada. A Manuel Castiñeiras se le aproxima un verano para dar muchas vueltas.

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