Antonia Suárez: «Es un lujo que otras personas compartan contigo sus vivencias»

La psicóloga clínica señala que hablar de los temores que uno tiene es bueno para que «no se enquisten»


santiago / la voz

El destino quiso que viniese a Santiago a estudiar la carrera y aquí se quedó. Antonia Suárez García, psicóloga clínica, es una asturiana de Figueras-Castropol, que se siente santiaguesa: «Me gusta la gente, el tamaño de la ciudad, su peso estudiantil y movimiento cultural, tiene una vitalidad impresionante. Al llegar, enseguida me hice un grupo de amigos y siempre me encontré muy bien acogida». En la consulta ve casos de ansiedad, depresión y diferentes trastornos, entre otras afecciones de salud mental, casuística que se «ha disparado» con la pandemia. «La gente tiene miedo a morir o a enfermar. Tiene miedo al contagio y la vulnerabilidad que conlleva, sabiendo que no podemos escapar, que tenemos que convivir con esto. Se preguntan qué futuro nos espera, si vamos a recuperar el mundo que teníamos. Y en las personas que viven solas se acentúan los problemas que acarrean. Vivimos una situación traumática excepcional que se ha prolongado. Hacemos cosas como el confinamiento, pero no se resuelve, porque vuelve y vuelve. Todo esto provoca cansancio y enfado por no poder estar en contacto con las personas», tal como señala la profesional. «El enfado y la frustración -añade- son mayores entre adolescentes, cuya referencia es su grupo de iguales, no tanto la familia».

El tratamiento que aplica a sus pacientes es, «sobre todo», escucharlos y acompañarlos en los miedos que están ahí, conviviendo con un virus peligroso. «Es importante y bueno poder ir hablando de los temores que uno tiene, es una forma de que no se enquisten, poniéndolos en palabras e ir hablando de ellos», sostiene la especialista, que reconoce un «coste emocional» la tarea del propio psicólogo, pero «con técnica» se gestiona. «Es cierto que estamos muy cerca del sufrimiento de las personas, porque lo comparten contigo, de ahí que sea necesaria una gran empatía. Somos grandes privilegiados porque se confía mucho en nosotros, y eso es de agradecer. Piensa que con el psicólogo se comparten cosas que no se comparten con nadie. Es algo muy rico y por eso no me arrepiento de esta profesión. Es un lujo que otras personas compartan contigo sus vivencias. De ahí que los profesionales tengamos que ser muy empáticos y comprensivos», concluye.

De modo general, la psicóloga recomienda en esta coyuntura poder mantener todas las actividades diarias que se puedan, «sin rendirnos, sin quedarnos en pijama y sin aislarnos en la medida en que eso sea posible». También aconseja ejercicio físico y caminar: «Todo lo que sea moverse ayuda. Y no nos dejemos llevar por la tristeza y el qué más da».

En relación con la asistencia a la consulta del psicólogo, Antonia Suárez recuerda la «dificultad» de cuando ella empezó, «en particular» la psicología clínica. «Ahora somos profesionales reconocidos, un reconocimiento que debemos a los colegios y asociaciones profesionales. Antes éramos unos desconocidos, había un miedo extraño a ir al psicólogo, incluso se ocultaba, no se sabía qué hacíamos. Hoy estamos en todos los ámbitos: educación, sanidad, laboral, justicia, catástrofes, violencia machista… La gente sabe qué hacemos y se cuenta con el psicólogo en múltiples situaciones. Es una profesión nueva que se ha consolidado», advierte.

Antonia Suárez, que ha visto casos de «gran impacto» en la consulta, también es psicoanalista. «El método freudiano, que ha sufrido una importante evolución con ayuda de las neurociencias, es una terapia plenamente vigente, indicada en depresión y ansiedad. Pero no hay un método único, todos aportan», subraya la profesional sanitaria.

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