La provincia coruñesa inicia el año con el 36 % de los pisos turísticos de Galicia

Los propietarios sufren el descenso de turistas y las regulaciones locales


santiago / la voz

El negocio de los pisos turísticos no ha dejado de crecer y ganar enemigos, casi a partes iguales, durante los últimos años. Este modelo de alojamiento, en el que los dueños alquilan su vivienda a particulares por períodos cortos, a veces de días, funciona especialmente bien durante el verano. El pasado 2020, como año atípico que fue, el descenso de turistas a causa de las restricciones de movilidad supuso un grave golpe para este sector. Además, la regulación de este tipo de viviendas que quieren llevar a cabo algunos concellos -entre los que destaca el de Santiago, que ya se ha visto en los tribunales con la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia, Aviturga- le ha complicado su actividad a muchos de sus propietarios.

Según el Rexistro de Empresas e Actividades Turísticas, al inicio de este año había 12.070 viviendas de uso turístico en Galicia operando legalmente, puesto que los críticos con este modelo denuncian que ilegalmente operan muchas más. Ese informe destaca el gran aumento de este tipo de alojamientos respecto a otros, como los apartamentos turísticos o los albergues: estos últimos crecieron desde el 2017 cerca de un 150 %, mientras que las llamadas VUT lo hicieron más de un 2.000 %.

Por provincias, la de A Coruña se sitúa como la segunda con más viviendas de este tipo, con un 36 % del total que hay en Galicia, tras Pontevedra (47,4 %). En cuanto a los concellos con mayor número de plazas, Santiago es el segundo con un 5,8 % del total, quedando por detrás de Sanxenxo (15,9 %). En cuarta posición de esa lista, después de O Grove (3,4 %), está A Coruña con un 3,3 %, que también es el cuarto concello con mayor número de plazas por kilómetro cuadrado. De hecho, las plazas de pisos turísticos de la ciudad herculina eran más de la mitad que las de los hoteles ya en verano: rondaban las 1.900 frente a las 3.750 de los hoteles repartidas en 30 centros. Por zonas, la mayoría de pisos turísticos coruñeses están en el centro, sobre todo en las inmediaciones del Orzán, del puerto y de los Cantones. En Ferrol, Cedeira lideró la oferta estival con cerca de 500 plazas, seguido de Ortigueira, Ferrol o Valdoviño. En el caso de Santiago, la mayoría se localizan en la zona monumental, donde el Concello ha decidido regular en favor de los alquileres residenciales.

Margarita Orduna, propietaria en Ferrol: «El mes de agosto lo tuve lleno»

De australianos a holandeses han pasado por el apartamento que Margarita Orduna tiene en A Graña, en la zona de costa de Ferrol. «La época fuerte es el verano, pero a partir de marzo y hasta septiembre hay movimiento», cuenta Orduna, que venía trabajando prácticamente solo con clientes extranjeros, aunque a causa de la pandemia le cancelaron las reservas del año pasado. «Menos mal que hubo bastante turismo local, que salió con ganas cuando acabó el confinamiento. El mes de agosto lo tuve lleno y si hubiese tenido otro agosto más también lo hubiese llenado», afirma esta propietaria, que dice alquilar su apartamento para ayudar a mantener su casa, situada en la misma finca. «Me funciona bien y es un extra importante», señala. La estancia mínima es de dos noches, el precio suele rondar los 160 euros y el perfil típico de reserva es el de familia con dos hijos e interesada en la piscina que hay junto al apartamento.

Anastazja Orlowska, propietaria en A Coruña: «Hay más reservas para verano»

Anastazja Orlowska es la responsable de Turquoise Apartments, una empresa que gestiona distintos inmuebles de este tipo en A Coruña y que tiene pensado dar el salto a toda Galicia. «Empezamos por nuestra cuenta con personas que recorrían Europa con programas de movilidad y que no encontraban alojamiento para unos meses», cuenta Orlowska, que ahora gestiona inmuebles de terceros en distintos puntos: desde Riazor hasta Montealto. Trabajan un mínimo de dos noches y el precio varía según piso y época, pero puede ir desde los 50 hasta los 400 euros por noche. «Con la pandemia hubo caída, aunque tenemos clientes que se quedan unos meses por negocios y esos te salvan más», explica la responsable de Turquoise, que destaca el trabajo con proveedores locales y que prevé una buena recuperación cuando todo mejore. «Respecto al pasado enero, tenemos un 15 % más de reservas para verano», indica.

Lourdes Sanmartín, propietaria en Santiago: «Quedan alucinados con mi casa»

La casa del siglo XV de Lourdes Sanmartín, en el casco histórico de Santiago, tiene gran éxito como vivienda turística. «A mí me vienen muchos norteamericanos: de Nueva York hasta California. Quedan alucinados porque tiene más encanto que un hotel», explica Sanmartín, que defiende el derecho de los turistas a hospedarse en el casco histórico. «Al final ellos pueden viajar cómo les parezca», apunta. En su caso la estancia mínima es de siete noches «para no ser esclava del negocio, que al final tienes que controlar». También trabaja, ya más en el invierno, con clientes que se quedan por unos meses, y dadas las circunstancias está pensando apostar por el alquiler de larga duración. «Este año apenas hubo turistas y mi casa va a salir sí o sí porque es única y está totalmente reformada. Hoy tuve dos llamadas para ver si alquilo de manera fija, pero si trabajas durante verano no vas a echar a alguien en esos meses», señala.

Santiago avanzará con su normativa tras la última sentencia judicial del TSXG

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia dictó sentencia el pasado mes en relación a la batalla legal que mantiene la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga) y el Concello de Santiago. El motivo de la disputa es la modificación puntual del Plan especial de protección e rehabilitación da cidade histórica, mediante el cual se pretende regular la existencia de estos pisos, y que Aviturga pedía anular, entre otras razones, debido a un defecto de forma por no someter la modificación a un nuevo trámite de información pública entre su aprobación provisional y su aprobación definitiva.

El TSXG falló a favor de la asociación, reiterando ese defecto de forma sobre el que ya se había pronunciado anteriormente, pero desde el Concello entienden que la resolución no cuestiona la regulación en sí. Por ello, tomando nota de la sentencia judicial, el Gobierno local tiene previsto llevar al próximo pleno de febrero el texto refundido de esta modificación y seguir adelante con este proceso de regulación.

Oferta muy elevada

El principal argumento del Concello a la hora de intervenir está en lo que ven como una oferta sobredimensionada, sobre todo en el casco monumental. «Calquera que viva en Santiago pode velo. Non somos Barcelona e a nosa obriga é ordenar», aclara Mercedes Rosón, concelleira de Urbanismo, que se ampara en distintas resoluciones que reconocen el derecho de los municipios a regular estos alojamientos. Una de ellas es la del Parlamento Europeo del 21 de enero, que reconoce que la proliferación de estos pisos puede influir negativamente en el acceso a una vivienda digna. Sin embargo, la presidenta de Aviturga, Dulcinea Aguín, considera que «as comparacións con Europa ou con Madrid ou Barcelona non teñen lugar, dado que o problema en Santiago non é o mesmo». Además, Aguín añade que «non se nos pode botar a culpa dos problemas do acceso á vivenda para tapar a política dos últimos trinta anos».

Pisos ilegales

El número de pisos que operan legalmente con el permiso de la Xunta, indican desde Aviturga, está en los 735 en Santiago, pero desde el Concello explican que se está realizando un trabajo de campo para localizar otros muchos -se calculan bastantes más de 700 solo en la zona vieja- que operan de forma ilegal y que ya se están expedientando.

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