En la pandemia nacen y prosperan comercios

Los emprendedores confían en el tirón de Santiago para asentar sus nuevos establecimientos


santiago / la voz

Las rejas cerradas y las persianas bajadas son muchas en las calles de Santiago, pero en medio de la desolación hay destellos de esperanza para el tejido comercial de la ciudad. En el 2020 comenzaron su aventura comercial muchos emprendedores. Es el caso de La Curiosa, un comercio de conservas con latas personalizadas, en la rúa Bautizados. Abrieron en junio del 2020, y Cristóbal Fernández reconoce que «en verano funcionó muy bien, y en Navidades bastante bien. Tuve salida como regalo para el amigo invisible y para detalles». A la espera de vivir un «Santiago con turistas», Fernández se muestra esperanzado con el futuro, porque «es un negocio que necesita el movimiento de la calle, que por ahora es escaso. Emprender siempre es complicado, y con la situación actual hay que tener paciencia».

Mucha paciencia, pero también grandes dosis ilusión es lo que anima cada día a Silvia Salazar y Luis Felipe Pinto, procedentes de Colombia, para sacar adelante su centro de depilación Láserum, en Alfredo Brañas, que abrieron el pasado mes de octubre. «Creo que la situación actual también tiene su lado bueno para este tipo de negocio. La gente quiere seguridad, y aquí no hay aglomeraciones. Por ahora está funcionando, pero también por los precios asequibles». El cierre perimetral y la irregularidad en la estancia de los estudiantes les afecta, y es que «se nota que quieren venir, pero al no poder moverse se cambian fechas». El centro comenzó con dos personas, y precisamente ayer empezó un tercer trabajador. Luis aseguró que mantienen la moral alta, y «estamos seguros de que funcionará. No puedo comparar con otros años, pero solo podemos ir a mejor».

Frente a la visión optimista de este arranca esta la de José Pico, que se mostró preocupado por la evolución que está teniendo su lavandería Speed Queen, en la rúa Santiago de Chile. «Por ahora, los números no están siendo lo esperado». Su apertura coincidió con noviembre del 2019, y «ya tuvimos muchos problemas para ponerla en marcha con contratistas y otras historias. Cuando, por fin, arrancó, en el confinamiento seguimos como actividad esencial». Al suspenderse las clases en la USC perdió un alto volumen de clientes, y ahora «hay que aguantar, porque la inversión está hecha. Es menos rentable cerrado que abierto». José Leis, de la zapatería Zabba, llevaba tiempo meditando la apertura de un comercio en el Ensanche, y en septiembre dio el paso. «Primero vinieron semanas de buen tiempo que no fue bueno para dar salida al calzado de temporada, luego los cierres perimetrales. No vamos a tirar la toalla, pero está siendo complicado», asegura.

Uno de los gremios que está dando buenos resultados a los emprendedores es el de la alimentación. Un ejemplo es el puesto de Galo Celta en la Praza de Abastos, que abrió el pasado junio. David Sueiro decidió dar el salto al comercio minorista después de llevar un tiempo trabajando con la hostelería, en concreto con varias estrellas Michelín. Desde la granja de Vila de Cruces, David ofrece «una carne de ave de calidad, con sumo respeto por el medio ambiente. Nuestras aves no son tratadas con antibióticos, tienen unos niveles altos de calidad, y con respeto a la sostenibilidad». Reconoce que, al principio, «dimos algunos palos de ciego, y tuvimos que adaptarnos a los gustos del cliente. Con el cierre perimetral, perdimos clientes que venían de fuera de Santiago para comprar, y por suerte tenemos el reparto a domicilio».

Carina Gragnolati y el maestro chocolatero Alejandro Racciatti llegaron de Buenos Aires a principios del 2020, y en septiembre no quisieron esperar más, y abrieron la chocolatería TeoAta. «Pensamos en los compostelanos cuando abrimos la chocolatería, y está funcionando. Enero está parado, pero las Navidades fueron bien. No sé lo que pasará cuando tengamos turistas en las calles, pero la gente de Santiago está respondiendo, y nos dicen que es un placer pasear sin aglomeraciones. Cuando lleguen los turistas, nos vendrán bien, pero queremos hacernos un nombre entre los de aquí». Otro de los ejemplos del sector de la alimentación es el establecimiento Galipapas en la rúa Bautizados.

Junto a los nuevos negocios, el covid han permitido mejorar la ubicación de otros consolidados. Neobel se trasladará a un local más grande en República do Salvador; y la gestoría Susavila cerró en San Lázaro para abrir en esa misma calle. En la de Curros Enríquez, la antigua tienda de Adolfo Domínguez acogerá a la academia Infórmate, que ahora está en Gómez Ulla.

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