Bienio industrial, el otro Camino de Santiago


El bienio jubilar ha sido una extraordinaria noticia para todos, pero particularmente para el sector turístico y empresarios en general. Y como la crisis económica, derivada de la emergencia sanitaria, es una crisis de consumo, lo suyo es que la recuperación se produzca más pronto que tarde una vez que volvamos a la auténtica normalidad. Ahora bien, Santiago debe industrializarse también, porque la dependencia del sector servicios es prácticamente total, acercándose al 90% de la economía de la ciudad. Es imperiosa la necesidad de diversificar este monocultivo si queremos enriquecer nuestro tejido productivo, fortaleciendo nuestra capacidad de resistencia a cualquier tipo de crisis. No es aceptable que mientras el turismo local supone un 16%, la industria se quede en menos de la mitad, el 7,4%, toda vez que Vigo y A Coruña alcanzan el 17,7 y el 13,3 respectivamente sobre sus economías respectivas. No es asumible.

Por otra parte, también es una realidad que el camino para la industrialización de Santiago está trazado, así como incipientemente cimentado. Los empresarios del Tambre en alianza estratégica e imprescindible con las Administraciones Públicas, la USC y la Cámara de Comercio llevamos años trabajando en el diseño del que llamamos A Sionlla Biotech Madeira, un proyecto ejemplar de cooperación público-privada dirigido exclusivamente a dar carácter y peso industrial a la ciudad a partir de compañías y firmas innovadoras en los ámbitos de la biotecnología y la madera, fortalezas naturales de la urbe. No estamos inventando nada extraño. Terrenos y primeros fondos ya están comprometidos, las primeras infraestructuras colaborativas -como laboratorios y otros- serán visibles este año, algunas empresas y organismos de referencia han mostrado interés firme por establecerse aquí… Todo lo que hasta ahora estaba en papeles y reuniones empezará pronto a verse y palparse. Una vez que germine, trabajaremos para que se vayan sumando y adhiriendo pymes y micropymes emergentes o consolidadas del sector.

Esta es la hoja de ruta que ahora debemos agilizar al máximo. No podemos quedar anestesiados ni por la covid ni por los fastos jacobeos. Hay un tiempo precioso que aprovechar con fondos comunitarios destinados a la digitalización y la innovación empresarial. Nuestra obligación como clase empresarial es la diligencia y la de la Administración, acelerar la burocracia y evitar que nos perdamos en farragosos o tediosos procesos administrativos. No hay tiempo que perder. Y el camino, el otro camino de Santiago, también está trazado.

Por José Fernández Alborés Presidente del Área Empresarial del Tambre

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