El sendero de Viso se llena en los primeros días de buen tiempo

El acceso, junto a la AP-9, único punto negro de la vistosa ruta


santiago / la voz

La panorámica de Santiago desde Viso no es una novedad para quienes, no sin esfuerzo, descubrieron hace tiempo unas vistas desconocidas para la mayoría. Sin embargo, desde la inauguración del sendero mitológico de Viso, la imagen de Compostela no deja de sorprender tanto o más que las figuras de José Manuel Méndez, conocido por las esculturas del meco, que desde hace años preside el Entroido de Santiago y arde en las llamas cada miércoles de ceniza. Coincidiendo con las últimas jornadas festivas, en las que además Santiago estuvo favorecido por el buen tiempo, el sendero consiguió atraer numerosos grupos de familias, que aprovecharon la subida para rebajar los excesos de las cenas y comidas de Navidad.

El acceso al sendero precisa de un refuerzo en la señalización para evitar que, aquellos que entran desde la Cidade da Cultura, atraviesen caminando la rotonda de la salida de la AP-9 para acceder a la pista situada al otro lado de la glorieta, tras dejar el coche en el Gaiás. El paso por el puente de la autopista, aunque corto, entraña el peligro de encontrarse con los coches que salen o entran en la autopista. Desde la salida de la AP-9 de la Cidade da Cultura hay una pista que conduce directamente a la falda de Viso, donde hay aparcamientos. A partir de ahí, arranca el sendero, al principio de tierra y de piedra en la parte más empinada, en el que se encuentran salpicadas las esculturas de cartón piedra de diez personajes de la mitología gallega.

El paseo está presidido por la imagen de los mouros, que en las leyendas adoptan apariencia humana, o de gigantes que viven bajo tierra donde ocultan sus tesoros. Las mouras, mujeres hermosas con una fuerza sobrenatural, se aparecen al amanecer en fuentes y ríos. Al avanzar, el caminante encontrará el Nubeiro, gigante que danza sobre las nubes provocando tormentas y relámpagos; el Tardo, un duende de color verde y ojos grandes, que disfruta provocando pesadillas mientras duermen las personas. La Llanta, un monstruo fabuloso, mitad mujer y mitad serpiente, que vive en cuevas. El Gatipedro, una especie de gato mágico, un poco malvado que hace orinar a la cautivada en la cama. Y no falta Breogán, mítico rey gallego que en Brigantia levantó una gran torre desde la que se podía ver Irlanda, o la Coca, un animal monstruoso que surge del mar para raptar a las jóvenes hermosas. Finalmente está la Maga, con conocimientos de magia y artes ocultas, y los biosbardos, de hábitos nocturnos, que viven en montes y lugares lejanos.

Subida, mejor con calma y sin prisa

Salvo un tramo de tierra, que está embarrado, el resto del sendero está en buen estado. La dificultad es baja en el primer tramo, y media al final. La subida supone un poco de esfuerzo, pero asumible con calma y sin prisa para ir disfrutando paso a paso de las vistas. Al anochecer, vale la pena.

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