Habitación reservada con vistas a la historia

claudia souto SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Así eran los hoteles que hospedaron a los primeros turistas de Santiago en el siglo pasado

27 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Ahora que no están en las calles, más profunda es la sensación de que Santiago fue siempre un lugar vinculado al turismo. La realidad es otra. Los viajeros lejanos que llegaban a tierra santa en la antigüedad se hospedaban en hospitales, monasterios, conventos e incluso en la Catedral, que habilitó un espacio para ellos. Pero el turismo moderno llegó mucho después a las ciudades. Compostela no gozó de alojamientos hosteleros hasta finales del siglo XIX, aunque entonces la red de establecimientos era bastante informal. Hubo que esperar a las primeras décadas del siglo XX, cuando el sector crece y se crean listas y guías impulsadas por la fiebre del turismo.

En ese momento no era común utilizar la palabra hotel, ya que se trataba de un extranjerismo. Entonces se denominaban fondas. Juan David Díaz López narra en su libro Fondas e hoteis da Compostela burguesa toda la historia de los establecimientos de referencia en la ciudad entre 1878 y 1930. Hace cien años A Senra era una de las carreteras principales de entrada a Santiago, y no tenía la calificación de calle. La apertura de fondas, a ambos lados de su calzada, fue habitual. Se trataba de la primera parada de los carruajes que traían a los viajeros desde la estación de ferrocarril, situada en Conxo, que entonces era ayuntamiento. Pronto empezó la transformación del perfil del visitante. Los nuevos viajeros no venían caminando o con animales. Eran burgueses que llegaban en tren y los motivos por los que visitaban una ciudad como Santiago eran muy diferentes a los anteriores.

Entre los alojamientos emblemáticos de la ciudad destaca el Hotel Compostela, que comenzó su actividad en 1930 en el 1 de la calle del Hórreo. El lugar que ocupa, al final de A Senra en la esquina de la plaza de Galicia, es un solar histórico que ocupó el edificio de la Inquisición. En este emplazamiento visualmente privilegiado, siendo uno de los cruces más transitados de Santiago, se inauguró el hospedaje que a día de hoy sigue en funcionamiento. Se trata del único de esta época que resistió a la aparición de hoteles más modernos y al bum de la rehabilitación intramuros, de los años 90.