La pandemia y la financiación europea revolucionan las becas Erasmus

Portugal emerge entre los países favoritos y una línea de ayudas se cae en el 2021

M. G.
a coruña, santiago / la voz

Pese a la pandemia, la maquinaria del programa Erasmus ya está en marcha en las universidades gallegas. Así, el Centro de Linguas de la Universidade da Coruña (UDC) inicia mañana las pruebas de nivel para los estudiantes que necesitan certificar su dominio del idioma requerido en el país al que desean viajar el curso que viene. Es solo el primer escollo antes de poder presentar la solicitud de la beca cuando abra el primer plazo el 11 de enero. Hasta entonces, será en las facultades y escuelas donde se detallen -ya lo están haciendo- las novedades de la convocatoria 2021-22, alterada por el covid y la política comunitaria.

En la Universidade de Santiago (USC) se cerrará mañana martes el plazo para solicitar las becas de movilidad dentro del programa Erasmus+ para estudiantado matriculado en un grado, doble grado o máster oficial de más de 60 créditos. Eso sí, para poder realizar sus estudios en otro país deberán haber superado como mínimo un 15 % de los créditos de su titulación antes del 31 de octubre de este año, ya que no entrarán en el cómputo los logrados a lo largo del actual curso. El estudiantado podrá cursar una movilidad de un semestre (cinco meses) o del curso académico completo (nueve meses). Eso sí, en la resolución dictada en noviembre por la USC se recuerda que la concesión y realización de la movilidad está condicionada a la evolución de la situación de la pandemia sanitaria. La solicitud para participar en Erasmus+ debe ser presentada a través de la Secretaría Virtual, debiendo aportar ahí toda la documentación necesaria, caso de los certificados que acrediten el conocimiento del idioma del país de destino.

países

Salir de Europa se complica. No llevará la culpa el covid, sino la incapacidad de la Comisión Europea para alcanzar a tiempo un acuerdo sobre la financiación del programa, pero lo que ya es inevitable es que el KA107, la línea de Erasmus que permitía hacer intercambios con universidades de América, África y Asia, se cae de la convocatoria del 2021-2022. México, Azerbaiyán, Georgia, Camboya, Argelia, Túnez. Jordania o Chile, destinos en los últimos años de los estudiantes de la UDC, desaparecen del catálogo mientras no se cierre el nuevo marco presupuestario 2021-2027. La mirada se dirige ahora a los países del Este, a Italia y a un inesperado Portugal. Los primeros cuentan con la ventaja de la lejanía, que da derecho a una beca de desplazamiento más elevada, y a la vez ofrecen los costes de vida más bajos de la Unión, estancias asequibles y vuelos a muy buen precio para hacer turismo antes de encerrarse en época de exámenes. El gasto no tiene parangón con los del grupo 1, sea Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Reino Unido, Luxemburgo o Noruega. Y así se explica, por ejemplo, que este curso entre los cinco países preferidos por los jóvenes que salieron, o saldrán aún de A Coruña, se encuentren Polonia, Rumanía y la República Checa. Italia ocupa el segundo lugar. «Siempre está entre los favoritos por cercanía cultural y porque tiene muy buenas universidades», apunta Pilar García de la Torre, vicerrectora de Relacións Internacionais de la UDC. Con lo que no se contaba era con el furor para conseguir beca en Portugal. «Es por el covid. Te puedes venir en coche, no tienes que pasar por el aeropuerto y ahora con la PCR obligatoria, todavía más. Nunca fue un destino preferente y este curso se situó en el cuarto lugar», dice la vicerrectora.

KA103, XUNTA, SANTANDER

Becas compatibles. Quienes consigan una Erasmus KA103 para estudiar en los países más ricos de Europa a partir de septiembre recibirán 300 euros al mes mientras dure la estancia, entre 3 y 12 meses; en los menos ricos (Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Grecia, Holanda, Italia, Portugal...), 250 euros; y en los más pobres (países del Este, Balcanes y bálticos), 200 euros al mes. Estas cantidades aumentarán en 200 euros adicionales si el estudiante recibe una beca MEC, es refugiado o procede de entornos desfavorecidos. Podrán sumar las ayudas que la Xunta y el Santander reparten entre los alumnos con mejor expediente para complementar las Erasmus. El gobierno gallego aporta entre 195 euros y 125 euros al mes, según el nivel de renta del país elegido. Y el Santander, que ya ha abierto el plazo de inscripción en su web (hasta el 15 de marzo), destina a la UDC 20 becas de 500 euros y 2 de 2.000 euros. Todas las ayudas son compatibles.

Un 87 % menos de universitarios extranjeros en Santiago

El impacto de la pandemia del coronavirus y la incertidumbre en torno a la evolución en los diferentes países se ha dejando notar, como es lógico, en las estadísticas de todas las instituciones académicas gallegas relativas al alumnado matriculado en los programas de movilidad. Las caídas se han reflejado tanto en los datos referidos a los jóvenes de otros países que eligen las universidades de la comunidad para cursar parte de sus estudios, como a los que salen de Galicia hacia otros destinos extranjeros con idéntico fin formativo.

Así, este año en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) se registró la entrada de 74 estudiantes Erasmus, lo que significa un 87,1 % menos que en el curso pasado, cuando la cifra ascendió a un total de 570.

En dirección contraria también las cifras reflejan el descenso, aunque de forma menos acusada. El número de alumnos salientes desde las aulas universitarias compostelanas descendió este curso un 54,08 %, ya que fueron 225 los jóvenes que viajaron a otros países frente a los 490 registrados el año anterior.

En lo que se refiere a la movilidad en territorio nacional, la USC recibirá este curso en torno a un 26,6 % menos de estudiantes, y la caída no se ha notado apenas en el número de salientes, que se mantiene casi en los mismos niveles.

En la última década, según las cifras de la USC, el año con más participantes en el programa Erasmus fue el 2011 con 758 estudiantes que se fueron a cursar estudios a otros países. Entonces también había recibido una cifra similar en sus aulas, 750.

La movilidad podrá ser virtual y el alumno no viajará ni recibirá beca

De la buena evolución de la pandemia dependerá la buena marcha de las becas Erasmus. Nadie en la Oficina de Relacións Internacionais del campus de Elviña se atreve a hacer pronósticos para el 2021-22, pero con incertidumbre y todo las cifras de este curso, primero del poscovid, permiten abrigar cierta esperanza. Desde septiembre llegaron (o llegarán) 309 universitarios extranjeros, cuando hace un año lo hicieron más del doble, 745. El retraimiento es notable. Sin embargo, es mucho menor entre los que dejan A Coruña y Ferrol: 272 estudiantes decidieron viajar en estas circunstancias, aunque no todos lo habrán hecho ni lo harán probablemente, frente a los 364 del 2019.

Las condiciones serán extraordinarias. Por primera vez se reconoce la posibilidad de que la movilidad sea virtual, es decir, que el estudiante no viaje ni reciba beca ni ayuda económica. Estudiará igualmente en la universidad extranjera, conforme el contrato de estudios que recoge las materias para poder convalidar a su regreso, pero lo hará desde aquí.

Y otra opción posible es la denominada híbrida, que combina una movilidad virtual con una estancia física de menor duración que las convencionales. Cualquiera de ellas dependerán de las universidades de destino. El estudiante no podrá escoger. De cualquier manera, en la UDC confían en que la incidencia real de estas modalidades será insignificante. Inciden, aquí sí, en la importancia de que los estudiantes comuniquen cualquier cambio que hagan con las materias que van a cursar en la universidad de destino si no quieren llevarse un disgusto al regresar y enterarse de que no pueden ser convalidadas.

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