Transporte


Si esto es transparencia, que venga el Apóstol y lo vea. Porque lo único claro que se adivina en este guirigay del transporte es que a partir de ahora se acabaron las paradas por Santiago adelante para los buses que proceden del extrarradio.

En principio, eso parece lógico y hasta incluso deseable: el objetivo es quitar vehículos pesados de una ciudad monumental como esta, y además, para algo se está construyendo la intermodal. El daño personal se amortigua porque con el mismo billete de origen -o sea, sin pagar nada más- en la intermodal se cogerá en un plazo de tiempo muy breve un autobús urbano. El problema va a ser coordinar los horarios, desde luego, pero para eso están los técnicos.

El guirigay se ha enquistado en el transporte metropolitano. La Xunta, tan defensora de la transparencia en otras causas bastante menores, debe de arrojar luz sobre decisiones de la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade -la que tiene como cabeza visible a Ethel Vázquez, vaya- que el común de los mortales no entendemos. Y los habitantes de la urbanización de Porto Avieira, en Oroso, todavía menos, porque resulta difícil comprender por qué se suprime ahí la parada, algo que no beneficia absolutamente a nadie.

Y el colmo son los contactos etéreos -dejémoslo ahí, por ahora- para que la parada de Sigüeiro, la más concurrida en la carretera de Grabanxa, sea alejada del centro la bonita distancia de kilómetro y medio y se ponga en el medio de la nada. El alcalde de Oroso respondió alto, claro y con cara de pocos amigos: «Nin de broma». Pues eso.

Por favor, que alguien con mando en plaza -o sea, la consellería- aclare este lío. Ya es lo que nos faltaba en pleno rebumbio coronavírico.

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