El curso arranca con problemas para estudiantes de instituto y universidad

La semipresencialidad causa dificultades para seguir las clases y provoca desigualdades entre centros

Dos alumnas de 4.º de la ESO del Antonio Fraguas junto a dos compañeros de 1.º de BAC con semipresencialidad
Dos alumnas de 4.º de la ESO del Antonio Fraguas junto a dos compañeros de 1.º de BAC con semipresencialidad

santiago / la voz

Aunque distintos, los inicios de curso en institutos y universidades comparten un problema común: el descontrol. Ni con un verano de por medio se han conseguido resolver los problemas de organización provocados por el coronavirus, a pesar de que equipos directivos y docentes se han volcado en el diseño y rediseño de sus planes educativos, sujetos a modificaciones según la evolución del virus o los cambios de criterio de la Consellería de Educación. Entre tanto, el alumnado, sea del nivel que sea, se enfrenta a unas clases que varían sobremanera según el centro en el que estudie, sea universitario o no.

Clara Rodríguez, Marta Rivadulla, Iria Noya y Berta López cursan Educación Social en la USC. Las cuatro están en tercero, salvo Berta, que tiene algunas materias de 4.º y además es delegada. A pesar de ser compañeras, ninguna tiene el mismo horario y cuando tratan de explicar cómo y cuándo asisten a clase, tienen que hacerlo según su caso particular. «Esta semana yo tuve una hora el lunes y otra el martes de presencial», explica Clara, que añade que todo depende de la asignatura, del grupo y de la semana, pero a efectos prácticos tan solo van unos cuantos días al mes porque van rotando. En algún caso, cuenta, las aulas se imparten por el foro de la plataforma virtual que utilizan, donde además de darse los buenos días para controlar la asistencia digital, se indica que ya está subida la práctica que tienen que hacer, en ocasiones sin ninguna explicación.

Las estudiantes de Educación Social solo tienen clase presencial unos cuantos días al mes
Las estudiantes de Educación Social solo tienen clase presencial unos cuantos días al mes

«Supostamente está a opción de que se retransmita a clase, pero non se fai. Aos que están na aula se lles explica a práctica, pero aos que están na casa só se lles sube o PDF», describe Marta. De esta forma, el compañerismo se vuelve más importante que nunca: los que asisten tienen que explicarle la materia al resto de compañeros, a los que luego les tocará hacer lo mismo.

«Aos que están na aula se lles explica a práctica, pero aos que están na casa só se lles sube o PDF»

Las clases a distancia también se sufren en los institutos, aunque las causas de la semipresencialidad varían entre centros. Los estudiantes de 1.º de Bachillerato del IES Antonio Fraguas de Santiago tan solo pueden asistir un día sí y un día no, puesto que la Consellería no les ha enviado los seis profesores que necesitaban para desdoblar al alumnado. Por espacio podrían hacer más grupos y cumplir con los ratios, pero para ello necesitan docentes que no tienen.

Esto hace que estudiantes como Thiago Somoza o Daniela Román, que van en primero, tengan la mitad de clases que en otros centros, donde sí tienen modalidad presencial. «Vamos superatrasados en comparación con otros institutos», señala Daniela, mientras que Thiago apunta que «cada grupo se divide en dos y las clases, aunque se repiten, al final se dan de forma distinta». Ambos se muestran preocupados por los exámenes y por su formación, sobre todo de cara a la selectividad. Además, según cuentan, hay contenidos que están viendo ahora porque no se dieron al final del curso pasado, que coincidió con el confinamiento, y eso retrasa aún más el ritmo.

Lo virtual no funciona

El día que Thiago y Daniela se quedan en casa no pueden seguir las clases a distancia porque en su instituto no las retransmiten en vídeo. La forma de impartir la semipresencialidad varía, tanto en el instituto como en la universidad, dependiendo de la destreza tecnológica del docente. Algunos les piden a sus alumnos que se conecten para revisar los ejercicios, mientras que otros se limitan subir contenidos. «O outro día houbo unha profesora que estivo 40 minutos falando soa porque se lle cortou a conexión e non se deu conta», apunta Berta, de Educación Social, que destaca la falta de recursos y problemas de conexión de parte del profesorado. «Igual que nos pasa a nós, algúns deles non dispoñen dunha boa cámara ou dun micrófono, e os que viven no rural teñen unha conexión que non sempre funciona ben», indica. Su compañera Iria, que pasó el coronavirus en agosto, se compadece de ellos, en especial de los que se implican más en su trabajo. «Muchos no están contentos. Es normal que estén fastidiados, sobre todo los que tienen más vocación», cuenta.

«Igual que nos pasa a nós, algúns profesores non dispoñen dunha boa cámara ou dun micrófono»

Por lo general, nadie quiere verse en esta situación, incluso los que buscan las ventajas en los días de lluvia, en los que no tienen que salir de casa para ir a clase, saben que esto perjudica su formación. Es el caso de Sabela López y Julia Rañal, que estudian 4.º de la ESO en el Antonio Fraguas y que esperan que de aquí en un año no tengan que estar como sus compañeros. «Venir un día sí y un día no es peor. Yo prefiero estar en clase y que me expliquen las cosas», cuenta Julia, que piensa igual que su compañera Sabela, que opina que «desde casa tienes que poner más de tu parte».

Sin contacto social

En muchos institutos, las horas de entrada y salida, así como los recreos, son escalonados para evitar aglomeraciones. Además, como los grupos se dividen por orden alfabético, hay muchos amigos que se separan, al igual que pasa en las facultades. En el caso del Antonio Fraguas, algunos alumnos de 1.º de bachillerato aprovechan el día que no tienen que ir para acercarse al centro en el recreo y estar con los compañeros con los que ya no coinciden. «Llevo prácticamente desde que empezamos sin ver a mis amigos. Esto es casi como ir a otro instituto», cuenta Daniela.

El avance digital convive con la falta de recursos en el Antonio Fraguas

La falta de docentes que ha llevado al IES Antonio Fraguas a impartir de forma semipresencial 1.º de Bachillerato no es su único problema. Por el momento, están a la espera de que les confirmen un refuerzo para el personal de limpieza: tienen tres trabajadoras a jornada completa y una a media, pero han pedido otra y media para facilitar la desinfección. Según el protocolo hay que limpiar los baños dos veces al día, además de las aulas, pero llegar a todas partes por las mañanas no resulta fácil en un centro lleno de estudiantes. Por otro lado, una de las soluciones de Educación para meter más alumnos por aula sin contratar más profesorado son las mamparas, que también habría que limpiar constantemente y de forma adecuada.

En paralelo a la búsqueda de soluciones, el equipo directivo se ha preparado para otro posible confinamiento. La página web del centro tiene enlaces con los que se podría acceder a salas virtuales donde impartir clase si el instituto tuviese que cerrar o mantener reuniones, como ya hacen, con las familias. Además, el director actualiza, tanto en la web como en el Instagram del instituto, un semáforo covid con el número de casos positivos o que están pendientes de resultado.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

El curso arranca con problemas para estudiantes de instituto y universidad