El Concello auxilió a 1.700 familias durante el peor momento del covid

El 41 % de los ayudas fueron para personas que nunca acudieron a Servicios Sociais


santiago / la voz

El balance definitivo de las consecuencias sociales de la pandemia no se conocerá hasta que los expertos médicos den por concluida la expansión del coronavirus. Sin embargo, los datos del peor momento de la crisis sanitaria ya se sabían que eran terribles, y ahora el departamento de Servizos Sociais del Concello confirma lo que todo el mundo imaginaba. En Santiago, 1.665 familias comieron y se asearon diariamente gracias a los tiques especiales repartidos por el Concello entre marzo y julio. Fue en este último mes cuando la Xunta de Galicia puso en marcha la tarjeta monedero.

De las casi 1.700 familias compostelanas auxiliadas, el 41 % nunca había acudido a los Servizos Sociais, y nunca había recibido prestaciones de emergencia. Tenían una situación económica totalmente normalizada y sus ingresos familiares les permitían vivir sin excesivos problemas. Cuando la crisis sanitaria comenzó a suavizarse, un 16 % de estas familias se dieron de baja en el programa de ayuda social, porque su «situación económica mellorou o suficiente para asumir os seus gastos básicos», apuntan desde el Concello.

La carga de trabajo del departamento de la concejala Mila Castro se incrementó considerablemente durante el estado de alarma, y aún hoy se sigue trabajando por encima de lo que era normal antes de la pandemia. En su departamento se atendieron 2.901 llamadas telefónicas (a través del 010). En el 47 % de ellas se solicitaba información para acceder al bono de alimentos y en casi un 15 % preguntaban por cómo solucionar el problema de la alimentación. Hasta ese momento, las consultas en el 010 nada tenían que ver con cuestiones relacionadas con la atención a la necesidad más básica de la población, la de conseguir alimentos.

Comedor escolar

En el período entre marzo y junio, que coincide con el confinamiento, el 52 % de los menores que tenían bolsa de comedor escolar por la modalidad de escasez de recursos siguieron recibiendo sus menús escolares. Fueron, en concreto, 265 menores de los 510 que reciban la beca de comedor.

Las líneas de ayudas de Servizos Sociais no se destinó solo a sufragar los gastos básicos de alimentación e higiene, también se abonó el pago de medicamentos prescritos por facultativos de la red pública. En este caso, el Concello llegó a 52 personas, de las que 36 fueron mujeres.

La cuarta línea de auxilio social abierta por el Concello durante el período de alarma estuvo dirigida específicamente a las personas mayores, que se encontraban en un estado de especial vulnerabilidad. En este caso, los servicios municipales llegaron a diez personas. Hay que destacar que, precisamente, las acciones vecinales a título particular y la de diversas asociaciones vecinales se centraron fundamentalmente en la atención a los mayores durante el período de confinamiento más duro. Entre los grupos destacó el trabajo de varios miembros de la directiva de la asociación de Viste Alegre y de voluntarios que atendieron demandas en el Ensanche, Pontepedriña y, entre otros barrios, el casco histórico.

Uno de los servicios que vio alterado su funcionamiento normal fue el de Axuda no fogar. De los 443 usuarios, 141 son personas que pidieron el servicio por cuestiones vinculadas al covid.

Un centenar de menores se beneficiaron del comedor escolar durante el verano

Si durante el período del estado de alarma casi 1.700 familias requirieron de ayuda para atender sus necesidades básicas, cuando el confinamiento se levantó 201 familias (458 personas) siguieron beneficiándose de las prestaciones municipales de la Ordenanza de Garantía Básica Cidadá. De estas doscientas familias, 95 recibieron ayuda económica y otras 106 accedieron a prestaciones de rescate social. La caída del número de familias auxiliadas por el Concello está relacionada con la recuperación del empleo, ya que se levantaron muchos de los ERTE, lo que permitió que más de mil mejorarán sus ingresos.

Aún así, en Santiago 265 familias perciben la Renta de Inserción Galega (Risga), que cubre sus necesidades básicas. «O número de perceptores chegou a ser superior, pero téñense rexistradas 25 baixas por pasar a percibir o Ingreso Mínimo Vital», apunta fuentes de Servizos Sociais. Por otro lado, el departamento de Mila Castro tramitó 376 solicitudes de la tarjeta monedero de la Xunta de Galicia, que se destina a gastos de alimentación.

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