El aeropuerto de Lavacolla perdió 5.900 viajeros al día en el verano de la pandemia

Las aerolíneas llenaron 39 aviones menos que en el 2019 en cada jornada de julio y agosto


santiago / la voz

Al mejor verano en la historia del aeropuerto de Santiago le ha seguido el peor desde que hay registros. La crisis sanitaria, con sus múltiples derivadas que afectan tanto a las restricciones de movilidad como a la economía, ha supuesto un duro varapalo para las aspiraciones de reactivación de un sector que cierra el balance de los primeros ocho meses del año con una caída de tráfico comercial en la red de Aena del 68 %. En el caso del Rosalía de Castro, los resultados de julio y agosto ilustran la dimensión de un desplome de la actividad que se situó en el 50 % en agosto tras alcanzar el 71 % en julio. En los dos meses centrales de la temporada estival, las aerolíneas que operan en la terminal de Santiago movieron un total de 233.816 pasajeros, cuando en el mismo período del 2019 habían marcado un nuevo récord histórico al transportar 597.499.

Los 363.683 que separan el balance de este verano del anterior representan una caída media en el tráfico del aeropuerto de 5.866 viajeros diarios. Si se toma como referencia una aeronave con capacidad para 150 personas, esa merma equivale a llenar 39 vuelos menos cada día con respecto a la actividad registrada en julio y agosto del año pasado. Ni en los años más duros de la crisis del 2008 el aeródromo compostelano había tenido resultados tan pobres. En aquel 2008, las compañías que entonces operaban en la antigua terminal de Lavacolla atendieron a 375.127 clientes, una cifra que hasta este verano solo empeoraba el resultado del 2004 (319.471), pero que ha quedado pulverizada en lo negativo por el balance de este año en los meses que tradicionalmente concentran el grueso de los desplazamientos asociados a las vacaciones estivales. De hecho, desde el 2011 solo en dos ejercicios -en el 2013 y el 2014- el aeropuerto sumó en julio y agosto menos de medio millón de usuarios.

Y eso que Santiago se benefició de su condición de primera terminal gallega, con una concentración en el Rosalía de Castro de la mayoría de las conexiones internacionales, una tendencia que, por cierto, se reforzará en la temporada de invierno. Así, el aeródromo compostelano no solo ha sido el que menos pasajeros ha perdido de los tres gallegos, con una merma del 50 % en agosto, sino que, pese al batacazo que acreditan sus resultados, aparece entre los que tuvieron un mejor comportamiento durante ese mes del grupo de los que rondan o superan los dos millones de viajeros anuales. Únicamente el aeropuerto de Tenerife Norte-La Laguna, con una caída del 33,6 %, tuvo mejores resultados, si bien es una terminal que da cobertura a una isla con un potencial turístico muy superior al de Compostela. El de Madrid-Barajas cerró agosto con un 76,6 % menos de viajeros; el de Palma de Mallorca, con un 71 % menos; y el de Barcelona-El Prat, con un 79,5 % menos.

Con estos números, el Rosalía de Castro acumula en los ocho primeros meses del año 678.591 usuarios, cuando en el mismo período del 2019 rondaba el umbral de los dos millones, en concreto, 1.948.000. De este modo, y vistos los ajustes que las aerolíneas aplicarán de cara a la temporada de invierno, es probable que el tráfico anual del aeropuerto se coloque a finales de este 2020 marcado por el covid en el entorno del millón de pasajeros, después de encadenar cuarto récords consecutivos y enfilar este ejercicio previo al año santo con la meta de superar los tres millones.

Un otoño de ajustes en los vuelos y un 2021 marcado por la aún imprevisible evolución del covid

La pandemia, en lo que atañe al tráfico aeroportuario, no solo tiene su reflejo en la mera del tráfico comercial, sino también en la imposibilidad de trazar un escenario cierto sobre cómo se comportará el sector a corto y medio plazo. Ni las compañías se atreven a confirmar al cien por cien las conexiones que operarán en la temporada de invierno, y se remiten a aquella para las que están vendido billetes en sus portales de Internet. A través de esa vía es posible avanzar que este otoño habrá más vuelos directos de Santiago con Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca y Valencia, y que conservará los enlaces internacionales con Londres, París y Ámsterdam. Aunque, por contra, perderá Bruselas y Zúrich, y verá recortada sensiblemente la oferta con Ginebra y Basilea. Y de cara al verano que viene la única novedad confirmada por ahora es el vuelo de TAP a Lisboa.

El coronavirus deja a Galicia sin sus grandes enlaces aéreos internacionales

Carlos Punzón
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Suspendidos los vuelos Santiago-Fráncfort, A Coruña-Londres y Vigo-París

Las reprogramaciones de vuelos realizadas por la práctica totalidad de las aerolíneas están saltando por los aires al mismo ritmo que los rebrotes del coronavirus vuelven a inflar las cifras de la pandemia. Ryanair, principal abastecedor de rutas internacionales en Galicia, preveía alcanzar en septiembre un 70 % de su programación, pero al final bajará este otoño un 20 % su número de vuelos a causa de las restricciones para viajar impuestas en todo el mundo. Air Europa acaba de desactivar varias rutas a América. EasyJet cerrará tres de sus bases en Gran Bretaña y planea casi 4.000 despidos. Y Lufthansa, que ha acordado con su plantilla recortes laborales para mantener los 22.000 puestos que le sobran en este momento, acaba de eliminar temporalmente uno de los principales enlaces internacionales de la red aérea gallega.

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