Récord de inmigración exterior en la provincia: 11.347 personas en el 2019

Es la cifra más alta en tres décadas después de subir un 165 % en un lustro

Roberto Nieto pasó cinco años en Suiza y, tras regresar a Negreira, creó una empresa de carpintería
Roberto Nieto pasó cinco años en Suiza y, tras regresar a Negreira, creó una empresa de carpintería

santiago / la voz

Un total de 2.047 personas se daban alta en 1990 en el padrón de los ayuntamientos de la provincia coruñesa procedentes de otros países, bien porque eran de otra nacionalidad, pero además gallegos que tras emigrar decidían volver a casa. Tres décadas después la cifra se ha multiplicado por cinco y el año pasado fueron 11.347 los inmigrantes procedentes del extranjero. Se trata del valor más elevado en estos treinta años y la primera vez que se supera la barrera de los 11.000, según los datos publicados por el Instituto Galego de Estatística (IGE) recientemente. Hasta el momento, el listón estaba en los 10.646 alcanzados un año antes, en el 2018, después de superar ligeramente los 10.629 del 2007, en plena época de bonanza económica y antes de que estallara la crisis. Por su parte, el valor más bajo fue en 1996, con únicamente 1.438.

Las cifras de inmigración exterior tienen mucha relación con la economía. Desde el 2007 se inició un descenso hasta el 2013, cuando únicamente llegaron 3.730 personas, para a partir de ahí ir elevándose paulatinamente. En el último lustro aumentó un 165 %, ya que ahora se contabilizan 7.035 más que en el 2014.

El ayuntamiento que más altas tuvo de personas procedentes de otros países en la provincia fue A Coruña, con un total de 4.024, acumulando más de un tercio. Le siguió Santiago con 1.336. El resto de municipios ya se situó muy lejos del millar. Así, el tercer lugar fue para Ferrol, con 549; y el cuarto para Oleiros, con 494.

Pero no todos los ayuntamientos incorporaron a su padrón personas que tenían con anterioridad residencia en otro país. Ni Vilarmaior ni Somozas, según los datos publicados por el IGE, contaron con altas por este motivo. Por su parte, a Mesía llegó uno, y en Moeche y Toques se registraron dos inmigrantes.

Por otra parte, las mujeres son las que más inmigraron a Galicia el año pasado. Fueron 5.808, frente a los 5.539 hombres. En cuanto a la edad de las personas que se asentaron en la provincia coruñesa, la mayoría está situada entre los 30 y 54, con 4.535 personas. Pero también sorprenden los casi 1.900 menores de 16 años que se incorporaron al padrón.

Ayudas para retornados

Entre las nuevas altas continúan con peso las protagonizadas por vecinos de la provincia que decidieron emigrar al extranjero y ahora optan por volver a casa. Así, por ejemplo, en A Coruña, de los 4.024 altas de personas procedentes de otros países, 947 eran emigrantes retornados; en el caso de Santiago fueron 218. Precisamente, la Xunta ha puesto en marcha unas ayudas extraordinarias a los emigrantes retornados con motivo de la pandemia, cuyo plazo de solicitud se amplió hasta el 30 de octubre. Además incrementó el presupuesto del programa, pasando de 1,75 a 1,9 millones. Desde la Secretaría Xeral de Emigración también proseguirán con las ayudas al retornado emprendedor, que se pueden tramitar hasta final de mes.

Roberto Nieto, emigrante retornado a Negreira: «É tan difícil marchar como despois volver»

Entre las nuevas altas que cada año registran los padrones de los ayuntamientos se encuentran los emigrantes retornados, aquellos que hicieron en dos ocasiones las maletas. Uno de esos casos es el de Roberto Nieto Cobas, un vecino de Negreira de 38 años que, después de ir en busca de un puesto laboral a Suiza, donde permaneció durante un lustro, regresó hace tres años para poner en marcha su propio negocio de carpintería en su tierra natal. 

Era el año 2012, en plena crisis, cuando, como otros muchos, Roberto Nieto decidió hacer las maletas. Tenía treinta años y llevaba desde los dieciséis trabajando como carpintero y «aquí a situación estaba difícil, igual tardaban tres meses en pagarche...». Le surgió la oportunidad de irse a Suiza como albañil. «Ofrecéronme o traballo xa aquí e dixéronme que aquilo era marabilloso, pero, ao final, non foi tanta marabilla como dicían», relata. Después de seis meses como albañil en un pueblo, Stavayer Le-Lac, se trasladó a Ginebra, allí ya trabajando en su oficio como carpintero, primero en una firma de mucho prestigio durante seis meses -de la que no guarda muy buen recuerdo- y, posteriormente, para un empresario español en donde su labor consistía en colocar cocinas. «Alí estaba ben», comenta. Sin embargo, en el 2018 decidió emprender el camino de vuelta a casa. «A vida é moi diferente, as costumes son distintas. Ademais, non podes ter a cabeza nun lado e os pés noutro. Non podes pensar en estar aquí cando vas estar noutro lado once meses de doce que ten o ano», explica.

La decisión de retornar no es fácil. «É tan difícil marchar como despois volver», relata, ya que de nuevo surge la incertidumbre «porque non sabes cal é a situación do país, porque unha cousa é vir de vacacións unhas semanas e outra a realidade do mercado; pero eu sabía que me ía dar gañado a vida». Antes de hacer las maletas de vuelta ya estaba planificando ese retorno. De nuevo en Negreira, adquirió una furgoneta y puso en marcha su propia carpintería, que lleva su nombre, Roberto Nieto, especializada en muebles, cocinas y lacados, entre otros. Tres años después de regresar, está buscando personal para incorporar a su empresa. «Aquí hai moito traballo, agora hai máis traballo ca man de obra», asegura, apuntando las dificultades para contratar a operarios. Este negreirés lo tiene claro y está contento de haber regresado a casa.

Daniel Bóveda: «Aumentou moito a chegada de persoas que piden protección internacional»

El incremento de la llegada de inmigrantes en los últimos años, está ligada, en parte, «as crises humanitarias e políticas dos países», explica Daniel Bóveda, vicepresidente de EAPN Galicia (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social). Así, indica que Venezuela, Colombia y países de Centroamérica son el principal punto de origen. «Aumentaron moitísimo as solicitudes de protección internacional», detalla, precisando que la pandemia sanitaria ha hecho que se frenase en los últimos meses este tipo de peticiones debido a las restricciones de movimiento, «pero os fluxos migratorios seguirán. Ademais de ser un dereito humano, aquí temos unha responsabilidade histórica, só hai que lembrar os galegos que saíron dos portos para emigrar».

 Las grandes ciudades, como reflejan los datos, son los principales destinos de las personas procedentes de otros países. «É normal porque veñen polo traballo e aportan non só economicamente, senón tamén socialmente», destaca el vicepresidente de EAPN, que añade que la situación jurídica en la que llegan las personas de otros países son determinantes. «Aqueles en situación irregular non poden ter permiso de traballo, polo cal vense obrigados á economía mergullada, polo tanto son máis susceptibles de situacións de trata, de explotacións laboral... Pero incluso os que chegan en situación regular padecen o aumento do discurso do odio, racismo e xenofobia», asegura, añadiendo los problemas de acceso a la vivienda y a la sanidad. En estos momentos, desde la asociación están prestando ayuda y asesoramiento en torno a un centenar de personas entre sus sedes de A Coruña, Lugo y Vigo: «Coa pandemia, algúns que xa estaban cunha integración estable, volveron á situación de vulnerabilidade». Bóveda detalla que el perfil de las personas procedentes de otros países ha variado. Si antes las primeras que viajaban para cambiar de país eran las mujeres, ahora han crecido los que migran en familia. Y, ¿por qué eligen Galicia? Además de aquellos casos con raíces familiares, también es significativo los que optan por este destino al conocer en su país de origen a algún gallego.

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