Jorge Sobral: «No es el mejor momento para romper la red estable de amigos de los niños»

El catedrático de Psicología Social asegura que «habrá que estudiar posteriormente las consecuencias de las medidas»


santiago / la voz

 El catedrático de Psicología Social de la USC, Jorge Sobral, considera que «muy probablemente, la mayoría de los niños se adaptarán bien a los cambios en las aulas». En su opinión, los niños tienen una «gran capacidad de adaptación», y lo demostraron durante el confinamiento.

-Los padres están muy preocupados por las consecuencias futuras de las restricciones que sufrirán sus hijos, ¿Es para tanto?

-Las medidas son efectivas desde un punto de vista epidemiológico, y con eso deben quedarse los padres. Los niños tienen una gran capacidad de adaptación, y durante el confinamiento, pese a lo estresante de la situación, demostraron esta capacidad. La vuelta al colegio debe vivirse con naturalidad y normalidad. Es de esperar que los niños tengan momentos de estrés, pero los padres tienen que suavizar la situación, y estoy seguro de que saben hacerlo. Después de muchos meses en un entorno familiar, ahora toca salir de esa zona de confort.

-¿Los niños pueden sufrir algún trastorno como consecuencia de los mensajes de peligro de contagio?

-Hay que hablar a los niños como lo que son, pero no restar importancia. ¿Trastornos? Habrá que verlo en estudios posteriores, pero insisto en que es importante vivir la situación con normalidad, y sin transmitir más estrés. En muchas ocasiones, les digo a los padres que los niños reciben el estrés por medio de los padres. La mejor recomendación que les puedo dar es que tengan prudencia, tranquilidad, mensajes claros de las recomendaciones sanitarias. No hay que caer en la obsesión, no buscar problemas dónde no los hay. Estar vigilantes. Los padres son intuitivos, sabrán qué hacer.

-Resulta complicado, en esta situación, no transmitir estrés a los niños, cuando los padres están preocupados...

-Efectivamente, pero esa es una de las labores de los padres. Desde el punto de vista de la prevención, de la salud pública, hay que ser riguroso. Es necesario aplicar el sentido común, y no es fácil encontrar el punto de equilibrio. No puedes asustar, pero tampoco puede restar importancia. Ciertamente, es necesario no pasarse ni quedarse corto. Personalmente, creo que los padres sabrán enfrentarse al desafío y lo harán con éxito.

-¿Qué opinión le merece la decisión de mezclar a los niños para formar grupos nuevos?

-Es difícil responder a esta cuestión con estudios empíricos, pero en mi opinión no es el mejor momento para deshacer la red estable de amigos. Yo optaría, dadas las circunstancias excepcionales de este curso, por mantener lo más estable posible la red de amigos. Los niños tendrán momentos en los que van a necesitar a sus amigos para descargar sus miedos, sus sensaciones y temores. Eso lo haces con tu amigo. No pasa nada por dejarlo para el año que viene.

-¿Por qué se rompen los grupos al final de cada ciclo?

-Los niños tienen que poder ser capaces de hacer nuevos amigos y de conservar a los anteriores. A lo largo de la vida tendrán muchos amigos, y es bueno que no se cree una dependencia absoluta de una red concreta de amigos. Está bien romper la red para que vuelva a tejarse otra, pero insisto, en mi opinión, no es el mejor momento. Los amigos son una red de seguridad, y este año es evidente que les van a hacer mucha falta.

-¿Qué hacemos con los gemelos?

-Es una situación similar a la de los amigos. Para mantener el aula burbuja es evidente que tienen que estar juntos, pero además la relación de hermanos puede ofrecer una red de seguridad necesaria en estas circunstancias. En condiciones de normalidad, mientras son pequeños los dejaría juntos para separarlos cuando crecen y adquieren autonomía. Todo a su tiempo.

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