El riesgo de exclusión social crece por la pandemia en pacientes de salud mental

En el 2016 se atendieron 22 personas en Santiago, y el año pasado, 388


santiago / la voz

El riesgo de exclusión social y pobreza está creciendo este año entre los pacientes de salud mental a causa de la pandemia del coronavirus. «A doenza do covid-19 complicou a situación para todo o mundo, e para este colectivo moito máis, sobre todo porque se está a incrementar o desemprego. Hai persoas en ERTE [Expediente de Regulación Temporal de Empleo] ou ás que lles rescindiron contratos temporais, e estamos facendo un seguimento máis concreto deses casos para lles ofrecer apoio o antes posible se o necesitan», explica Antonio Hernández, director de la Federación de Asociacións de Familiares e Persoas con Enfermidade Mental de Galicia (Feafes Galicia).

Continúa así la tendencia al incremento de casos de exclusión y pobreza entre el colectivo de pacientes mentales, que no ha dejado de crecer desde el 2016. Ese año comenzó en Santiago un programa específico, que coordina Feafes Galicia, financiado por el Concello. Colaboran la Cruz Roja, Cáritas, el albergue, la cocina económica, la Policía Local, trabajadores sociales municipales, los colegios oficiales de Psicoloxía y Traballo Social o el Sergas, que ofrecieron aportaciones para la iniciativa. El alcance en cuanto al número de beneficiarios de ese programa es exponencial. Llegó a 22 personas en ese primer año, a 91 en el 2017, a 205 en el 2018 y a 388 durante el 2019, informa Feafes Galicia.

«Atendemos de xeito individualizado as necesidades destas persoas, facilitándolles o acceso aos recursos necesarios e coordinándonos con outras entidades para ofrecer unha atención integral. No 2019 xestionamos dous pisos de transición nos que se aloxaron 7 persoas que vivían na rúa», destaca Feafes sobre los resultados más recientes de la iniciativa.

Más de 1.500 afectados

En Santiago y su entorno más próximo hay 1.502 personas que padecen enfermedad mental y que tienen certificado de discapacidad. El mayor número se concentra en el municipio compostelano, con 1.034 pacientes. Le siguen Ames (212), Teo (137), Brión (31), Vedra (22), Boqueixón (21), Val do Dubra y O Pino (con 20 personas en cada uno de esos concellos) y Trazo (5), de acuerdo con los datos que aporta Feafes Galicia. De ese colectivo surge casi en exclusiva la demanda de este programa.

Los problemas de salud afectan en todas las edades y se caracterizan por trastornos de la afectividad, cognitivos, de la conducta y otros. «A doenza mental sempre supón unha situación de exclusión social, que pode empeorar e chegar a ser máis severa, mesmo tendo que vivir na rúa, o chamado senfogarismo. O crecemento que tivemos estes anos está relacionado con que se desenvolve este programa con continuidade, e que cada vez dedicamos máis recursos para atender a estas persoas», sostiene Hernández.

El objetivo de esta iniciativa es dar respuesta a las necesidades básicas de estas personas para que la enfermedad mental no les lleve a una situación de pobreza o exclusión, y que, además, no repercuta negativamente en sus allegados. Se diseñan itinerarios personalizados de inclusión para favorecer su integración, además del empleo de recursos sanitarios y sociales normalizados. Información y orientación, asesoramiento legal, ocio y deportes, son más posibilidades que se prevén en el plan de intervención. Personas que estuvieron en centros penitenciarios, sin hogar, o que carecen de vínculo familiar están entre quienes accedieron al apoyo durante estos cuatro años de funcionamiento del programa.

El médico Xosé Ramón Girón, presidente de Feafes Galicia, valora que «deberemos continuar por estes camiños e abrir novos horizontes de intervención». Insiste Girón en que «Os problemas de saúde mental teñen un gran impacto na nosa comunidade, a pesar de que aínda son moi descoñecidos. Trátase da segunda causa de discapacidade despois da física. Xeran unha importante dependencia e están intimamente ligados á exclusión social», subraya.

Colectivo discriminado

Aboga Xosé Ramón Girón por la necesidad de colaboración con otras instituciones para integrar en la comunidad a «un colectivo que sempre foi altamente discriminado», advierte.

Por su parte, Mila Castro, concejala de Política Social en Santiago, atribuye el creciente uso de este programa «ao mellor coñecemento do recurso grazas a campañas de difusión realizadas» y por el «incremento de profesionais para realizar esta atención». Este año se reforzó esta medida con la cesión de una vivienda a Cáritas Diocesana y dos a Cáritas Interparroquial, que se suman a las dos cedidas a Feafes Galicia. Aunque las de Feafes son solo para personas con problemas de salud mental, las de Cáritas contemplan situaciones diferentes.

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