Hazte ver, la clave de Stop Accidentes para un buen Camino sin atropellos

La Guardia Civil se une al plan de seguridad con una jornada en O Pino


santiago / la voz

Hacer el Camino de Santiago es, en muchos sentidos, un viaje interior, lo que en ocasiones genera más ensimismamiento de lo habitual. Y esto no siempre es buena idea cuando abandonas la ruta tradicional y llegas a una intersección con una carretera de elevada circulación. Así ocurre a medida que el peregrinaje se acerca a Galicia, lo que convierte al tramo entre Lugo y Santiago en el más peligroso.

Stop Accidentes lo sabe y por eso organiza desde hace años campañas de concienciación con un claro mensaje, el de hacerse ver para que los vehículos con los que se cruzan los peregrinos extremen las medidas de seguridad y con ello se reduzca el riesgo de atropellos.

La campaña de este año llegó a varios tramos de la N-547 a su paso por el municipio de O Pino, la puerta de entrada a Compostela del Camino francés, el más transitado de todos. La novedad de esta convocatoria es que Stop Accidentes cuenta con el apoyo y la infraestructura de la Dirección General de Tráfico, por lo que agentes de este servicio de la Guardia Civil reforzarán el trabajo de la oenegé.

Uno de los puntos negros elegidos para la campaña fue la confluencia del Camino con la N-547, a la entrada del núcleo de Pedrouzo, un enclave que acumula varias víctimas mortales y que cuenta con una señalización específica, que mediante un sistema de botón activa señales luminosas que advierten a los vehículos del paso de los peregrinos.

En este lugar, en el que también está previsto construir un paso subterráneo, personal de Stop Accidentes distribuyó sus folletos informativos, con cuatro sencillos consejos publicados en gallego, castellano, inglés, francés, italiano y alemán, diferenciando entre caminantes y ciclistas.

A los peregrinos que hacen la ruta a pie, la primera recomendación alude a la importancia de «ver e que te vexan», además de utilizar prendas claras y reflectantes, mirar bien antes de cruzar y caminar en sentido contrario a la circulación viaria. Para quienes optan por las dos ruedas se insiste en el uso de casco y prendas reflectantes, circular de dos en dos en tramos de buena visibilidad, utilizar preferentemente la cuneta y extremar las precauciones en zonas de curvas y cambios de rasante. Este último consejo cobra especial importancia en la zona elegida de Pedrouzo, en donde, además de estos folletos informativos, peregrinos y ciclistas recibieron también material reflectante entregado por la Guardia Civil, que regaló chalecos y coberturas de mochilas que incrementan exponencialmente la visibilidad de quien las porte.

Jeanne Picard, presidenta de Stop Accidentes, participó con varios miembros de la oenegé en la primera jornada de la campaña. Tras informar a varias personas en Pedrouzo reconocía que «los peregrinos, lo único que quieren es llegar a Santiago. Tienen una fijación y no prestan atención a todos los riesgos que tienen a su alrededor», por lo que considera que las campañas de información son fundamentales para conseguir el objetivo, que no es otro que «cero accidentes». Sabe que es casi una utopía, pero agradece el apoyo este año de la Guardia Civil, «que puede estar en muchos más sitios que nosotros». Y no se cansa de lanzar un mensaje para reflexión: «La nueva normalidad sigue siendo como la antigua. Hemos salido con demasiada velocidad y con poco respeto a las normas. Con la pandemia respetamos las normas por el virus, pero por qué no respetamos las de la pandemia de los accidentes de trafico?».

Héctor Teixeira. Guardia Civil: «Vestir de oscuro es un problema. Llevar cascos te aísla del entorno y no percibes los avisos de riesgo». 

Raúl Ibilceta fue uno de los peregrinos que recibió información personalizada y una funda fluorescente para su mochila. Procedente de Navarra, dijo que no había notado ningún problema de tráfico ni incumplimientos, al reconocer que hizo un Camino muy prudente. El barcelonés Juan Zamora no pensaba lo mismo. Su Camino es sobre dos ruedas en bici de montaña, «pero, a veces, cuando vas por carretera, hay coches que no te respetan». Carlos y Vicky coincidieron en su reflexión, con el matiz de que, «si quien conduce también es ciclista, es más respetuoso».

Una treintena de peregrinos murieron en accidentes en el Camino desde 1993

Muchas personas no acaban la peregrinación por infartos, siete el año pasado

x.r.

El Camiño de Santiago es un itinerario largo para andar o pedalear a un ritmo normal y no para hacer sobreesfuerzos, porque se pagan. Sobre todo si el calor aprieta. Y es una ruta también para andar ojo avizor y tener cuidado con los coches en los sitios peligrosos. Porque los hay y ocasionan víctimas, aunque han disminuido en los últimos años.

Desde el año 1993 hasta el final del 2016 se han contabilizado en las rutas de peregrinación a Compostela un total de 34 accidentes mortales, la mayoría de ellos causados por atropellos, pero también han concurrido otras circunstancias, desde ahogamientos a caídas, según la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.

Precisamente en el 2016, uno de los percances luctuosos ocurrió por la caída en un barranco del peregrino salmantino J.F.C.M., de 54 años. Sucedió en Valcarlos (Navarra). El otro accidente mortal ocurrido el pasado año se llevó por delante la vida del belga Jeroen Schelstraete, que al parecer fue atropellado en unas circunstancias aún hoy no aclaradas y arrojado su cuerpo a un contenedor.

En el 2015 hubo un fallecido por atropello en la N-547. Tuvo lugar el 7 de junio en las proximidades del albergue de Arzúa. Fue el único accidente del 2015.

No obstante, y aunque en todos los años ha habido sucesos mortales, existe una irregularidad en la estadística jacobea con mayor sangre derramada en unos años que en otros. En este rastro de accidentes mortales, Galicia ha sido precisamente uno de los escenarios con más percances, más de media docena. El citado de Arzúa es el último. El más grave sucedió en O Pino, con el trágico balance de dos peregrinos alemanes arrollados por un camión.

La peligrosidad de las vías gallegas ha motivado que las administraciones se aviniesen a abordar los puntos de mayor riesgo.

Otro factor de mortalidad en las rutas jacobeas es el de los infartos y muertes súbitas. Son numerosos los percances cardíacos que han impedido en las últimas décadas a muchos peregrinos concluir la ruta jacobea. Desde el 2010 hasta el final del 2016 han ocurrido 34 muertes repentinas de romeros haciendo el Camino. Casi todos son infartos.

Es en los años 2010, 2011 y 2012 donde se producen más lances mortales (7, 7 y 6, respectivamente). El año pasado se sumó a los períodos más negros con siete fallecimientos. Dos acontecieron en peregrinación por Galicia (Pontevedra y A Guardia), con un alemán y un francés como víctimas. El Bierzo, Burgos (dos fallecidos), Manjarín (León) y Almadén de la Plata son las otras localidades. Uno de los casos le tocó a un peregrino catalán que peregrinaba desde Saint-Pied-de-Port en compañía de su hijo mayor en Acción de Gracias por haber superado una grave enfermedad.

El año anterior (2015) hubo tres óbitos por infarto en Valcarlos (Navarra), Molinaseca (León) y en el tramo de subida al Cebreiro, un francés de 36 años.

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