Hemeroteca | Año 2000 | Sabina pone el broche de oro a las Festas do Apóstolo

Llenó A Quintana hasta la bandera con un concierto que muchos todavía recordarán


Hace veinte años, Joaquín Sabina recibía a sus fans vestido de negro y oro. Esa noche llenó la plaza de la Quintana hasta la bandera con un concierto que muchos todavía recordarán y del que estaba profundamente agradecido. La actuación tuvo lugar mientras se lanzaban los fuegos de fin de fiesta. Ese año, unas 20.000 personas llenaron el campus sur para ver despegar los cohetes desde la escalinata de la Residencia, que fue diseñado por uno de los mejores especialistas del mundo.

Poco después de finalizar, muchas de esas personas se desplazaron hasta A Quintana para disfrutar del rock de Sabina, que ya había empezado a entonar temas tan característicos como «19 días y 500 noches». Los más fieles al cantante se encontraban haciendo cola en las inmediaciones de A Quintana para coger el mejor sitio posible.

Así, el fin del Apóstolo del año 200 se vivió en dos partes y a la misma ahora: a las once de la noche. Por un lado, estaban los fuegos artificiales, y por otro, el concierto de Sabina. En medio, se situó el público. Algunos, los más enérgicos, se atrevieron a asistir a ambos espectáculos.

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