x. f.
Santiago / La Voz

El atardecer en la plaza exterior de la Cidade da Cultura se vivió ayer de una forma muy especial. Más de cien cantantes, bailarines y actores participaron en el estreno de Nueva Normalidad [Nova Normalidade]. El espectáculo empezó pasadas las nueve de la tarde y jugó con la puesta de sol, logrando un efecto y un cambio de atmósfera que fue transformando la plaza exterior sin dejar indiferente a ningún espectador. Para que el sol no chafase la obra, un potentísimo equipo de iluminación contribuyó a crear esa especie de dimensión paralela, alejada de la realidad, en la que se desarrolló la obra. La voz de la soprano Alba Fernández Cano y Pep Mendoza a la guitarra contribuyeron a representar el característico y único lenguaje de La Fura dels Baus. También se contó con la presencia del grupo tradicional Cantigas e Agarimos.

El macroespectáculo estuvo dirigido por Carlus Padrissa, que ideó la obra basándose en la lucha contra el covid-19, creando un símil entre los científicos y sanitarios del hoy y los exploradores del pasado. Además, este espectáculo, en una reflexión sobre la sostenibilidad, comparó la salud de la Tierra antes de la llegada del virus con respecto al fin del confinamiento. Así pretenden concienciar a la humanidad sobre la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. El espectáculo demostró que la neblina de gases nocivos que se formaba sobre alguna de las grandes ciudades del mundo desaparecía.

Otro de los grandes protagonistas de la noche fue el protocolo de seguridad. Al no haber programas de papel, La Fura tiró del formato digital para hacer el espectáculo más interactivo. Los espectadores pudieron obtener información de la obra en directo y votar para dar su opinión sobre la «nueva normalidad» que quieren: ¿más vigilancia sanitaria o más libertad? Además, parte de los beneficios recaudados se destinarán a iniciativas de investigación contra el covid-19.

Varios fallos de sonido mermaron la magia del espectáculo 

«Nueva normalidad» no terminó tan bien como se esperaba. Durante el espectáculo, que duró una hora y media, se repitieron fallos de sonido que silenciaron a varios de los actores. A pesar de esos fallos, el público rompió a aplaudir dando apoyo a La Fura dels Baus, pero algunos asistentes comenzaron a silbar por encima de las palabras de los actores, que apenas se oían. Hacia el final del espectáculo, nuevos fallos de sonido colmaron la paciencia de una parte de los espectadores, hubo más silbidos y abucheos, y algunos abandonaron la plaza del Gaiás. Quedó un ambiente agridulce.

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La Fura dels Baus crea una dimensión paralela en el Gaiás con «Nueva Normalidad»