Maleza sin control en fincas y cunetas de Santiago

Las hierbas crecen especialmente en los bordes de las carreteras, en las laderas de la autovía, en el periférico y en fincas y solares particulares cercanos a viviendas


santiago / la voz

La maleza, como todos los veranos, se convierte en un quebradero de cabeza para los servicios municipales, que no consiguen mantener a raya su crecimiento descontrolado en todo el municipio. En los últimos años, el Concello hizo un primer corte en primavera con el fin de parar su desarrollo y llegar al estío con matorrales de menor tamaño. Este año, la pandemia vino a alterar el ritmo de los trabajos, y las zarzas y malas hierbas se han desarrollado con total libertad. En algunos puntos superan los dos metros y, en el mejor de los casos, el metro de altura.

Los hierbajos no perdonan ningún espacio y hasta florecen en las márgenes de la carretera y en las aceras de los barrios. Ni siquiera el Ensanche se libra de la floración, y en los barrios tradicionales crecen descontrolados. Las rotondas del polígono de Costa Vella están pobladas por una maleza densa y de gran altura que dificulta la visibilidad de los conductores. En los solares aún sin construir los tojos y otras especies siguen creciendo sin que sus propietarios se preocupen de mantenerlos a raya.

Especialmente llamativo es el estado de una de las fincas situada junto a la gasolinera de ese ámbito y el almacén de gas: la gran cantidad de maleza supone un elevado riesgo en caso de incendio, debido a la proximidad de las dos instalaciones. En el área empresarial del Tambre, uno de los puntos en peor estado es la rúa das Mulas, porque su estrechez se reduce aún más debido a la invasión de la maleza.

La avenida de Asturias es otro de los puntos que solía recibir la visita de las desbrozadoras varias veces al año y que ahora mismo requiere un repaso. Lo curioso es que, mientras en una de sus márgenes la hierba está controlada y el paseo puede recorrerse sin problema, la de la derecha en sentido salida de la ciudad presenta un estado lamentable. Más grave es la situación de la pista a la que se accede desde la avenida de Asturias y que conduce a la rúa de Amio. Las hierbas ya se comieron el arcén y van camino de ocupar parte de la calzada.

El puente de San Lázaro, por donde comienzan a llegar los peregrinos, también requiere una intervención, y tampoco vendría mal que las desbrozadoras pasaran por el resto de la carretera, hasta San Marcos, para dejar libres de obstáculos sus cunetas.

Las pistas rurales

El periférico, especialmente en el tramo entre la rotonda de Volta do Castro y el hospital, tampoco se libra de la floración exagerada de maleza. Los puntos más peligrosos, como ocurre en los polígonos industriales, se encuentran en las rotondas, donde los matorrales suponen un peligro para la circulación viaria, con un evidente riesgo de accidentes.

Pero, si las márgenes de las carreteras locales y provinciales, y del periférico, precisan de mantenimiento, las pistas rurales piden desbroces a gritos.

El Concello notifica a los titulares que acondicionen sus propiedades

Como cada año, coincidiendo con la temporada de mayor riesgo de incendio, el Concello inicia el complicado trabajo de localizar y notificar a los propietarios de fincas la obligación de mantenerlas en buen estado y requerirles que actúen. De no hacerlo, la Administración puede actuar de oficio y sancionar a los interesados. El principal problema suele ser que no siempre son fincas registradas, y por tanto sus propietarios no son fácilmente localizados. De esa obligación y las consecuencias de no atenderla advierte también el alcalde en un bando que se publica hoy.

Obligada limpieza de fincas privadas próximas a casas

La normativa exige que los titulares de fincas mantengan limpias de maleza sus propiedades, y mucho más cuando se encuentran próximas a urbanizaciones de viviendas. A cincuenta metros de los inmuebles debe quedar una franja de 50 metros alrededor, en la que no podrá haber ni eucaliptos ni acacias ni pinos y, por supuesto, tampoco maleza.

Esta norma, a simple vista, no se cumple en la mayoría de los casos. Solo hay que darse un paseo por alguna de las parroquias del sur y del norte de Santiago para comprobar que los matojos crecen libremente. En San Marcos, una de las urbanizaciones está rodeada de maleza, y en Lavacolla son frecuentes las quejas por la falta de mantenimiento. A Cruxeira, en Conxo, tampoco se libra de ella pese a que, cada verano, salta a los periódicos por incendios presumiblemente intencionados. En Laraño, donde se registró el último incendio de estos días, también hay ejemplos evidentes de fincas particulares sin desbrozar y de incumplimiento de los 50 metros de franja.

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