El radar de Conxo arrasa

A las diez y media de la mañana de su primer día multando ya se había «desayunado» casi cien coches. Los conductores critican su localización: «Sobes a costa do túnel e non se ve»

R. M.
santiago / la voz

El radar del falso túnel de Conxo comenzó a multar ayer tras diez días de pruebas en los que detectó más de 2.900 vehículos saltándose el límite de velocidad, una media de 267 diarios. Sin datos definitivos sobre la actividad del primer día en que el exceso de velocidad conllevará sanción, lo que se puede dar por seguro es que pasó bien del centenar de denuncias. Solo entre la noche del domingo al lunes y las 10.30 de la mañana de ayer, el dispositivo había cazado ya a más de noventa vehículos que cruzaron ese punto a más de cincuenta kilómetros por hora, el máximo permitido.

Su localización no está exenta de polémica. Cuestionada por el grupo municipal del PP, que sí ve justificada la del radar de O Restollal por cuestión de seguridad, entre los usuarios del tramo periférico de Conxo proliferan las quejas por una ubicación que entienden problemática, en un cambio de rasante si se circula en dirección O Milladoiro e inmediatamente después -también en el ubicado en el sentido contrario, hacia Santiago- de la señal que limita la velocidad, dicen. Y algunos advierten de los frenazos bruscos que pueden provocar esas circunstancias para evitar ser multados, con el riesgo de colisión para los que van por detrás.

A pesar de que el Concello afirma que la colocación del radar ha sido una reclamación recurrente de las asociaciones vecinales de la zona, los conductores que circulan por ese tramo habitualmente no se muestran del todo confiados con el nuevo punto de control. Cristina García, que trabaja en una gasolinera del entorno, afirma que «a pesar de que habrá gente que no respete las normas, todos los días nos llegan clientes diciendo que les va a pillar antes o después porque no lo ven hasta que llegan a la señal de 50». «No creo que así cumpla la función para la que lo han diseñado», añade, en sintonía con usuarios que atraviesan esa zona de forma habitual para acudir a su trabajo, como Lidia Ferreiro.

«Non debería estar aí»

Usuaria recurrente de esta carretera, Lidia observa que «se o que pretenden é que os vehículos circulen máis amodo por esa zona o control non debería de estar aí». «Debaixo da rotonda e antes da incorporación é cando se debía de ir amodo, pero nese tramo aínda non hai límite a 50 nin radar; está máis adiante».

Concha Romero, que también circula habitualmente por esta vía, ha notado que todo esto ha mejorado tras la instalación del radar: «A incorporación á SC-20 mellora, sobre todo porque se lles pon freo aos accidentes que se xeran cando a xente se incorpora á estrada desde a rotonda, que aínda empeoran máis cos días de choiva». Sin embargo, coincide con otros conductores al destacar que «é certo que está situado demasiado achegado ao sinal de límite de velocidade, case non tes tempo de frear». De hecho, hay quienes lo ven como un peligro añadido para el tramo.

Jorge Rodríguez, otro de los habituales de la SC-20, dice que «cando vas cara ao Milladoiro e sobes a costa do túnel o radar non se ve. Cando te das conta de que está aí tes que frear bruscamente, sobre todo cando circulas nesa dirección».

Este sistema de control de velocidad es el mismo que ya funciona en O Restollal desde el pasado mes de febrero. La instalación en la parte sur del periférico se retrasó debido a la pandemia y la titularidad de la vía, que es del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. El Concello tuvo que esperar a que el Ejecutivo central autorizase su instalación. Este nuevo radar se suma al que ya opera en el túnel do Hórreo desde el 2013. La distancia que los separa es de poco más de un kilómetro. El dispositivo de Conxo está homologado para controlar a todos los vehículos que circulen por la vía, ya sean de incorporación o de salida.

Bugallo dice que las cifras del período de prueba justifican su instalación

El alcalde justificó ayer la instalación del radar de Conxo en la seguridad viaria y en la progresión hacia la fijación de la velocidad 30 en el centro urbano, próximo a ese tramo del periférico. Xosé Sánchez Bugallo defiende, ante quienes cuestionan la idoneidad del control por radar de ese punto salvo por responder a un afán recaudatorio, que la altísima cifra de infractores detectados en el período de prueba del dispositivo testimonia que su instalación es necesaria.

«O obxectivo é reducir a sinistralidade e que, a que se produza, sexa o menos grave posible», apuntaba ayer, al tiempo que defendía que la reducción del límite a 30 en el centro repercute no solo en la minoración de accidentes, sino que al tiempo hace compatible la circulación motorizada habitual con la bicicleta y el monopatín. El regidor no descarta la instalación de más radares en la ciudad. «De momento non está previsto ningún novo», dijo, a preguntas de los medios e insistiendo en que «de momento», porque «non sei se nun futuro máis ou menos próximo ou lonxano se poderá contemplar, se se estima oportuno», añadió.

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