Más de 1.300 personas piden que se paralice la tala de los árboles de Conxo

Reivindican que forman parte del conjunto protegido junto al Camino Portugués


santiago / la voz

La plataforma que pide la paralización de la tala de los árboles del campo de Conxo alcanza ya las 1.352 firmas, y los seguidores aumentan minuto a minuto. Su impulsor, Rafael Reyes, entregará las firmas en el Concello y en la Xunta de Galicia para intentar frenar la eliminación de unos árboles que, en su opinión, forman parte «del conjunto protegido de Conxo, y además están en el Camino de Santiago».

En su recurso de reposición contra las obras de modificación del campo de Conxo, Reyes pide la interrupción de los trabajos por ir contra la Lei de Patrimonio Cultural de Galicia. Apunta que, de acuerdo con la normativa gallega, las obras y actividades en el ámbito delimitado de los Caminos de Santiago deben ser «compatibles con la conservación y con la protección de sus valores propios». Incluso, el articulado de la ley establece que el Camino no podrá suponer un peligro de destrucción de los valores culturales del ámbito de actuación, pero Reyes apunta que, en Conxo, se incumple «al destrozarse los muros de piedra del entorno histórico del campo e iglesia de la Merced». Apunta que las casas que están junto al campo de Conxo están protegidas por estar en el Camino, por lo que considera que la protección afecta a los árboles.

Por si fuera poco, Reyes asegura que uno de los árboles que será talado por la Xunta es un cedro de Oregón de gran porte, y se calcula que «tres generaciones de vecinos de Conxo tienen recuerdos de la presencia de ese árbol; forma parte de su patrimonio natural». Para reforzar la petición de que no sean talados ni trasladados a otro lugar, Reyes insiste en que «solo hay dos cedros de Oregón en Santiago. Uno en la Alameda, que está catalogado como singular; y el de Conxo, que es de mayor tamaño. Por otro lado, Reyes lamenta que se retiren los árboles para dejar una plaza de piedra, y se elimine «sin justificación» el espacio verde.

Arboricidio

Carlos Henrique Fernández Coto, presidente de la Asociación para a Defensa do Patrimonio Natural e Cultural Galego (Apatrigal), defiende la continuidad de los árboles, porque «forman parte dunha zona urbana protexida, dun conxunto patrimonial. As árbores teñen que verse como patrimonio inmaterial dos veciños de Conxo». Insiste en que varias generaciones crecieron con estos árboles, y forman parte de la memoria popular. Coto indicó que la tala no tiene ninguna justificación, «non están enfermas, non son unha especie invasora. Por que cortar árbores de tres xeracións para substituílas por outras que haberá que agardar tres xeracións para velas coma as actuais?», lamenta. El presidente de Apatrigal considera que la tala solo se explica por el «desprezo polas árbores». En su opinión, «nin sequera é unha decisión política, é unha decisión do arquitecto que deseña a praza en pedra, e as árbores estórbanlle para o seu deseño».

Desde Apatrigal se considera que el caso de Conxo, como antes el intento de retirar las camelias de la plaza de Fonseca, tienen que ser calificados como un «arboricidio» cometido por la Administración, término que la entidad pide que sea aceptado por la Real Academia Galega.

«Santiago ten unha elevada porcentaxe de espazo verde, e hai que manter ese nivel»

Ante la respuesta del alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, a la polémica de Conxo, al afirmar que en Santiago hay unos 250.000 árboles, lo que significa que son 2,5 árboles por compostelano, el presidente de Apatrigal, Carlos Fernández Coto, sugiere que sería mejor mantener a la ciudad «coma un oasis», en relación con el hecho de que sea «unha cidade cunha elevada porcentaxe de espazo verde. Hai que manter o nivel, porque cortar unhas árbores para poñer outras, que ata a xeración dos meus tataranetos non terán o porte das actuais, non ten sentido», añade.

Fernández Coto recordó que los árboles son «o pulmón verde: baixan a temperatura e invitan a pasear polas cidades. Se unha rúa comercial ten árbores, a xente estará máis cómoda para pasear e para entrar nos locais. As prazas con árbores son máis atractivas, e non entendo a lóxica de quitar espazo verde para poñer só pedra», afirma.

Desde la asociación para la defensa del patrimonio cultural de Galicia se confía en que las Administraciones responsables de las obras del Camino Portugués modifiquen el proyecto para «encaixar as árbores centenarias no deseño da praza nova de Conxo». En su opinión, lo ideal sería seguir el ejemplo del Ayuntamiento de Ferrol, que abandonó la idea de construir un aparcamiento para dejar una plaza con árboles.

Un rincón de la Vía de la Plata deshumanizado

La plazuela de Castrón Douro, Plan Especial y también Camino de Santiago,  es un precedente de Conxo con la reciente reurbanización de la calle

Con menor trascendencia patrimonial, pese a ser un espacio ubicado en pleno Camino de Santiago (Vía de la Plata) a escasa distancia de su entrada en el centro monumental y ámbito del Plan Especial de Protección da Cidade Histórica, la reurbanización de la rúa Castrón Douro es un antecedente inmediato de eliminación de zona verde para convertirla en explanada de piedra, sin apenas árboles, sin sombras y con desaparición de pájaros.

Así ocurrió con la plazuela de diferentes niveles ubicada en la margen derecha de subida de la calle, antes poblada con árboles y arbustos y donde ahora solo quedan dos árboles de escaso porte. Allí durante décadas hubo un agradable espacio donde sentarse a la sombra, y ahora los vecinos lamentan que al sol del verano no se puede estar. Además, los bancos han desaparecido, sustituidos por las escalinatas que salvan los diferentes niveles de las explanadas de la plaza, de cuyo centro se desplazó el cruceiro para ubicarlo junto a la acera.

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