Lavacolla refuerza las medidas de control para reabrir el tráfico exterior

Tomará la temperatura a los viajeros en la zona de recogida de equipaje internacional


santiago / la voz

El aeropuerto de Santiago afronta una semana que será decisiva para la recuperación de la actividad comercial en la propia terminal y para la reactivación del turismo estival en la ciudad y en el conjunto de Galicia, con el reinicio de los vuelos internacionales. La fecha de referencia para ese nuevo paso en la desescalada aeroportuaria es el miércoles, cuando las compañías comenzarán a operar las primeras rutas exteriores, un proceso que se iniciará ese mismo día con las conexiones de Ryanair con Milán (Bérgamo) y Malta, y que se extenderá hasta principios de septiembre con el regreso del enlace de Lufthansa con Fráncfort (Main).

Esta nueva etapa obligará a cumplir protocolos adicionales de seguridad, entre los que la novedad más significativa es el control de la temperatura de los viajeros que llegarán al aeropuerto en esos vuelos internacionales. Aunque el diseño de las medidas y la gestión de los datos compete a Sanidad Exterior, Aena colabora en su aplicación con personal y con medios, como la instalación de las cámaras termográficas, que se suma a los protocolos que ya se pusieron en marcha el pasado día 21, como la delimitación de distancias de seguridad o la reducción de aforos en los distintos espacios de la terminal. En el Rosalía de Castro esa cámara para controlar la temperatura de los pasajeros de los vuelos exteriores que desembarcan en el aeropuerto estará ubicada en la zona de llegadas, en concreto, después del punto de recogida de equipaje internacional.

La cámara estará operativa desde el miércoles, para medir la temperatura de los viajeros que desembarquen en Santiago en esos dos primeros vuelos exteriores de Ryanair con Milán (Bérgamo) y Malta con los que la terminal compostelana reiniciará un tráfico internacional al que se sumarán en el resto de esta semana las conexiones de la aerolínea irlandesa con Londres (Stansted) -que comenzará a operar el jueves - y Roma (Ciampino) -que se estrenará el viernes, y que con el vuelo de Zaragoza representa una de las novedades de la oferta estival de la compañía de bajo coste en Santiago-; las de EasyJet con Basilea -desde el viernes- y Ginebra -a partir del sábado-; y la de Swiss Air con Zúrich -que también arranca el sábado-.

Por su parte, Vueling esperará a agosto para retomar su actividad internacional en el Rosalía de Castro, con los vuelos directos programados con Ámsterdam y París -que comenzará a operar el día 3- y con Zúrich -desde el 4-. A mediados de mes el aeropuerto sumará a su programación internacional otro clásico, el enlace de Aer Lingus con Dublín. Y ya en la primera semana de septiembre Lufthansa retomará la ruta directa entre Santiago y Fráncfort (Main).

A este impulso exterior del tráfico internacional en la terminal compostelana no podrá contribuir en cambio el enlace anunciado por TAP con Lisboa, con dos vuelos diarios que ante la crisis sanitaria la aerolínea portuguesa decidió posponer hasta finales de marzo del 2021, coincidiendo con el inicio de la próxima temporada de verano.

Plazas libres para el vuelo a Londres del jueves, pero sin opción de vuelta antes del 11 de julio

La venta de billetes para los primeros vuelos internacionales marcha a buen ritmo. Aunque ayer todavía era posible encontrar asientos disponibles en el primer vuelo de Ryanair a Londres, el del jueves próximo, el problema está en el viaje de regreso, sin plazas a la venta antes del 11 de julio. Así, en la web de la aerolínea irlandesa ofertaban en la tarde de ayer pasajes para el vuelo de Santiago a la terminal de Stansted desde 31,99 euros la tarifa más económica, la que no incluye equipaje. Pero el precio se disparaba al reservar un asiento para el viaje de vuelta, el día 11. Los cuatro billetes más asequibles que quedaban a la venta salían por más de 370 euros, con lo que el trayecto de ida y vuelta más económico, con salida el día 2 y regreso el 11, costaba 409,24.

La misma situación se da, por ejemplo, con el vuelo de EasyJet a Basilea. Para el primer enlace que la compañía británica operará desde Santiago había ayer pasajes a la venta desde 59,99 euros el trayecto de ida. Pero la vuelta en el vuelo del 10 de julio salía por 310,14 el billete más barato, y solo quedaba uno a ese precio.

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