La nueva realidad del sector inmobiliario


La industria inmobiliaria en Galicia sale de su letargo a una velocidad mucho mayor a la esperada. Recién ingresados en la fase 3, podemos asegurar que nos encontramos muy cerca del ritmo que se desarrollaba en el primer trimestre de este año 2020. Aun así, la prudencia y algunas incertidumbres hacen que no todo sea color de rosa para un sector acostumbrado a los sobresaltos.

La ausencia de turistas ha provocado que las inversiones en pisos destinados al alquiler turístico hayan tenido que refugiarse en un valor más estable como el alquiler de larga duración. La oferta de inmuebles en alquiler tradicional ha aumentado, según el Barómetro realizado por Agalin, en un 30 %, dando un respiro a ciudades con un estrés importante en el número de viviendas disponibles para arrendar. Habría que remontarse varios años atrás para encontrar una oferta similar disponible. Además, este aumento de oferta ha tenido dos derivadas inmediatas: el frenazo a la escalada de precios y el aumento de las calidades.

La forma en la que imaginamos nuestro futuro hogar ha variado en estos últimos meses. Valores en la búsqueda de vivienda que en Galicia antes eran anecdóticos, se han transformado en imprescindibles. Características como balcones o jardines se han situado como principales demandas de los compradores. La subida con respecto a principios de año ha sido de más de un 90 % de este tipo de valores en toda la comunidad. Si unimos que los precios se están manteniendo o incluso realizando pequeñas correcciones a la baja, hacen de este momento un lugar propicio para que los compradores puedan encontrar la inversión adecuada. Aun así, falta perspectiva para adivinar, con exactitud, que horizonte nos encontraremos en los próximos meses.

Lo que parece claro es que el mercado ha pasado a ser de compradores, perdiendo los propietarios el mango de la sartén; y la amenaza de un nuevo rebrote sigue dejando muchas dudas en el sector inmobiliario. Los pequeños inversores que habitualmente compraban en ciudades como Vigo o A Coruña con la intención de destinarlos al alquiler, necesitan la seguridad de que no volverá a paralizarse el mercado con un nuevo confinamiento.

Los estudiantes ansían certezas sobre que tipo de curso realizarán el próximo año, ya que la apuesta de algunas universidades por desarrollar las clases en formato en línea o semipresencial dejan en el limbo el alquiler de pisos destinado al alquiler estudiantil. Ciudades como Compostela, necesitan vislumbrar ese horizonte para no fiarlo todo a decisiones de última hora.

El sector inmobiliario en Galicia ha sabido adaptarse, reinventarse y mantener los estándares de calidad de servicio con las máximas garantías sanitarias. Es de justicia admitirlo y ponerlo en valor. Nunca tuvo esta comunidad un sector inmobiliario tan comprometido, profesional y formado. La transparencia, honestidad y seriedad de agentes y agencias inmobiliarias, han sabido situar la relación con el cliente en primer plano, consiguiendo, de manera conjunta, superar estas semanas de incertidumbres y convirtiendo en realidad el futuro imaginado.

Queda mucho, pero hoy ya nadie duda que la nueva realidad inmobiliaria es mejor que la que habíamos imaginado.

Por Carlos Debasa Presidente de la Asociación Galega de Inmobiliarias

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