El criterio con las terrazas crispa a la hostelería

La aplicación de la regla dictada por Urbanismo se suaviza en unos casos y se extrema en otros


santiago / LA voz

La hostelería vive unos días de total desconcierto por la diferencia entre la interpretación del criterio sobre la distribución de las terrazas que el Concello entregó por escrito a la Asociación de Hostelería y los comentarios que los propietarios de los bares reciben de la Policía Local cuando acude a realizar inspecciones. Un hostelero del Ensanche, que prefiere no dar su nombre ni el de su negocio, asegura que las mesas de su terraza seguirán distribuidas en dos líneas, dejando un paso de poco más de un metro entre ambas filas, porque un agente de la policía le dijo que no había problema. Sin embargo, de acuerdo con la interpretación de Disciplina Urbanística, esa terraza no podría abrir, porque no respeta los 3,8 metros de paso para peatones y franja de seguridad.

Esta es la incertidumbre que trae de cabeza a los hosteleros. Ante esta situación, el gerente de Hostelería Compostela, Ramón García Seara, apunta que la norma a la que tienen que atenerse es la de los 3,8 metros para peatones, con una separación de dos metros entre las mesas. García Seara incide en que lo que no cumpla esa regla puede dar lugar a multa o no, según el criterio del policía que acuda al lugar. Hostelería no pedirá aclaraciones de casos puntuales -salvo que lo requiera el propio hostelero- para no centrar el foco en empresarios concretos. De hecho, fue precisamente la necesidad de una aclaración relacionada con un local de Porta Faxeira el detonante de la interpretación «restrictiva de lo que iba a ser un criterio flexible comprometido por el alcalde».

Ariel, del local Mil Metros, de Concheiros, asegura que «si tengo que dejar 3,8 metros, tengo que levantar la terraza, porque la calle no mide eso». Su situación se agrava más, porque «cuando termine el confinamiento aún tendré las obras de la calle, que no estará ni para el Año Santo». En Porta Faxeira, donde se concentran varios negocios, la preocupación iba ayer en aumento, porque los hosteleros comenzaron a recibir mensajes contradictorios entre lo que les dice la policía a pie de calle y el criterio que les explica Hostelería, de acuerdo con la comunicación previa que le remitió Urbanismo. Algunos insistían en que los agentes que ayer acudieron al lugar les dijeron que podían dejar las mesas como estaban, pese a que entre las terrazas de un local y de otro no se guardan los dos metros estipulados entre mesas y que en algunos puntos tampoco hay 3,8 metros para el paso de peatones y para la franja de seguridad. Advierten que lo peor será este fin de semana, cuando se prevé que regrese el buen tiempo. Dimas Benítez, del Candela, en Porta Faxeira, considera que, con menos terraza y sin poder atender a clientes dentro del local, «no compensa estar aquí». Carlos Rodríguez del Tokio dice que la policía no les mandó retirar las mesas de la fachada. «Son las primeras que se ocupan, porque la gente cree estar más segura».

De esta problemática parecen estar libres los bares que tienen sus terrazas en plazas, ya que disponen de un espacio más amplio. En Cervantes, Greta Domínguez, del Agarimo, señala que, según las explicaciones recibidas del Concello, tienen que separarla del edificio. «Tengo sitio en la plaza para poner las seis mesas y 24 sillas». En su caso, «lo atendemos las dos socias, y no tuvimos problemas de aglomeración». Otros hosteleros, como Moha, de A Sucursal, tienen previsto abrir hoy: «Si veo problemas, cierro».

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