«¿Cuándo habrá coraje para sentarse en un restaurante?»


santiago / la voz

Domenico Bartolotta (Parlermo, 1971) está viviendo la pandemia con especial intensidad. Con un ojo en Italia, donde vive su «mamma» y su hermana, y el otro en Santiago, su ciudad de acogida familiar y profesional desde hace una década. Tiene un restaurante, Sicilia in Bocca, y un puesto en uno de los mercados gastronómicos, y la frase que se le viene a la cabeza con su castellano italianizado es «tengo un poco de miedo». No lo ve claro, porque las primeras indicaciones que escuchó no le daban para abrir el local de Rosalía de Castro. «A nosotros con un 30 % de capacidad no nos compensa, caben diez personas. Yo espero que tomen las decisiones correctas, porque en estos momento una decisión equivocada puede hacer muchísimo daño», advierte.

?Domenico está en contacto estos días con muchos colegas de profesión y se teme cierres de empresas y restaurantes, algo que una ciudad como Santiago «no se puede permitir». La primera medida que espera como agua de mayo es el mantenimiento de los expedientes de regulación flexibles, una herramienta que les permita regresar a la normalidad de forma escalonada. Cuando llegó la pandemia tenía 17 nóminas, entre camareros, cocineros y repartidores, y la situación le ha obligado a quedarse con cinco, lo mínimo indispensable para seguir atendiendo las entregas a domicilio y en el local. «Abriendo al 30 % no podemos recuperar todo el empleo, porque el daño sería increíble».

El empresario, casado con una gallega, tiene toda la «esperanza» de alcanzar esa deseada normalidad, y mientras se conforma con asumir la situación como «una experiencia de vida de la que saldremos reforzados», desea.

Sicilia in Bocca estuvo cerrado tres semanas, pero el daño económico va más allá, porque Bartolotta ya notó un bajón en el consumo en la semana previa a la declaración del estado de alarma. Las llamadas y mensajes de amigos y clientes solicitando sus famosas pizzas le animaron a reabrir con un formato de mínimos, pero él se teme que la merma de ingresos continuará incluso más allá de que se levante el confinamiento. «Aquí la gran pregunta es cuándo habrá coraje para sentarse en un restaurante», se cuestiona.

Mientras el futuro no se despeja, la familia ha encontrado su manera de arrimar el hombro. En dos ocasiones durante el último mes y medio, el horno se puso a funcionar a tope para llevar más de un centenar de pizzas a los profesionales de Urxencias del Clínico: «Les llevamos una pequeña sonrisa para valorar lo que está haciendo. Es un pequeño gesto para dar las gracias».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

«¿Cuándo habrá coraje para sentarse en un restaurante?»