Begoña del Río: «La corriente de solidaridad me hace sentir orgullosa de la gente de Santiago»

La jefa de la Agrupación de Protección Civil coordina el auxilio a los vecinos en la emergencia sanitaria


santiago / la voz

«Nunca viví una situación como esta. Lo más parecido pudo ser el accidente del Alvia. Cuando llegué a las vías había gente rompiendo cristales para sacar a los heridos y las mantas no dejaban de llegar. Son imágenes que no se olvidan, y ahora la pandemia vuelve a sacar lo mejor de cada uno de nosotros». Begoña del Río, responsable de Protección Civil, considera que «la corriente de solidaridad y de apoyo entre las personas viene a ser una demostración de que Santiago es una ciudad maravillosa. Me siento orgullosa de mis vecinos y de mi ciudad».

Begoña del Río reconoce que en el trabajo del Concello «el papel de los voluntarios es fundamental, porque sin ellos no podríamos llegar a todas las personas que necesitan algún tipo de ayuda. Nos coordinamos con Cruz Roja, que también aporta sus voluntarios. Es todo increíble».

Los 54 voluntarios de Protección Civil de Santiago fueron divididos en grupos pequeños, con el fin de evitar «en la medida de lo posible, el contacto y garantizar las medidas de seguridad. Es muy importante no contagiarnos, pero también que no contagiemos nosotros a las personas que vamos a ayudar». Los grupos de entre tres y cinco voluntarios, según los turnos, se encargan de la atención telefónica del 010, «y es cierto que hay momentos de mucho agobio. Hubo jornadas, como la del pasado jueves, en las que se atendieron 200 llamadas. Solo por la mañana fueron 130».

Begoña del Río explica que en las llamadas de auxilio, «no solo se reciben peticiones de alimentos, sino también de gente que está sola y necesita hablar. Incluso atendimos las necesidades de alimentos de dos médicos que están infectados de coronavirus y aislados en sus casas. Necesitan alimentos, y ahí estamos nosotros». Para el reparto de comida, Protección Civil está en contacto con entidades sociales que se encargaban del reparto de la ayuda del Banco de Alimentos para coordinar las entregas. «Nosotros estamos en contacto con Servizos Sociais, pero estas entidades también tienen una serie de familias a las que habitualmente entregan alimentos», y ahora no pueden salir a prestar el servicio. Desde el inicio de la pandemia, los voluntarios llevaron comida a cien familias. «Se les lleva alimentos para cocinar, cuando pueden hacerlo; y también comida preparada, según los casos», aclara. Aunque la mayor parte de los servicios son en la zona urbana, también se han desplazado al rural, aunque «las huertas de autoconsumo son ayuda».

La pandemia nos está poniendo a prueba, y «con total sinceridad, Compostela está respondiendo con un alto nivel de solidaridad». La prioridad son las personas mayores que viven solas y las que han perdido su puesto de trabajo o las que, al suspenderse el mercado ambulante, precisan de recursos. Los lotes de alimentos «se llevan con mucho respeto. No vamos en coches rotulados, sino en una furgoneta idéntica a la de cualquier reparto a domicilio. Somos muy respetuosos con las familias, y al llegar indicamos que les llevamos el pedido que hizo, o el que compró. Se trata de ser muy pudorosos y respetar la intimidad».

Otro de los casos habituales es el de la compra de medicamentos, y en este caso, la responsable de Protección Civil asegura que «salvo algún caso, las farmacias se están volcando. Los mayores suelen comprar siempre en las mismas, así que les conocen, y se prestan para entregar las medicinas, que ya pagarán cuando se supere la situación». Begoña del Río tiene numerosos ejemplos de la red de solidaridad que se está tejiendo entre todos los vecinos de Santiago «para proteger a los más vulnerables».

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