Los hoteles siguen abiertos, pero con escasa ocupación: «Esto es una ruina»

«En esta situación, algunos ya casi preferimos que nos anulen todas las reservas y que no haya clientes para poder cerrar»


santiago / la voz

Si hay un sector al que la crisis del coronavirus va a afectar en España ese es el del turismo, y mucho más ahora que el Gobierno ha decretado el estado de alarma y ha prohibido desplazamientos salvo para ir al trabajo o comprar alimentos y medicinas. Por el momento, los hoteles de Santiago siguen abiertos porque el cierre de bares y otros establecimientos de ocio no les afecta. Tienen clientes, pero pocos y están viviendo una avalancha de cancelaciones.

Las pocas camas ocupadas se deben fundamentalmente a extranjeros y a peregrinos, a los que esta crisis ha pillado en el Camino y han decidido seguir hasta completarlo. Esa escasa actividad será nula conforme avancen los días. «Esto es una ruina y es una pena, porque estaba siendo un mes fantástico, un marzo estupendo si se compara con otros años», explica Sara Santos, presidenta de la Asociación Hostelería Compostela. Tan buena estaba siendo la campaña que algunos propietarios de hoteles incluso habían reforzado sus plantillas con contratos de temporada que ahora ya no necesitarán pero tendrán que pagar.

Entre los hoteleros, además de una gran preocupación por el futuro de sus negocios si no reciben ayudas concretas y eficaces por parte del Gobierno y de la Xunta, también cunde el temor a sufrir un contagio por ser los únicos locales abiertos una vez que se ha obligado a bares y restaurantes a echar el cierre. «En esta situación, algunos ya casi preferimos que nos anulen todas las reservas y que no haya clientes para poder cerrar e irnos a nuestras casas y quedarnos allí», señala un hostelero.

En el sector, la incertidumbre es total y apuntan que su capacidad de soportar esta situación dependerá mucho de cuánto dure. No se le escapa que la crisis podría alargarse, con consecuencias desastrosas para él.

El sector turístico compostelano da por perdida la Semana Santa

Los ingresos de los restaurantes se han hundido hasta el 75 % este mes y los hoteles sufren una avalancha de cancelaciones

Máxima preocupación y compás de espera en los sectores económicos de Santiago por la dimensión del impacto del coronavirus. La hostelería y, en general, las actividades dependientes del turismo, así como las empresas que trabajan para los servicios públicos que han cesado su actividad por orden de las Administraciones son las primeras que se resienten en grandes proporciones. «La temporada de Semana Santa está perdida», coinciden varios representantes de colectivos de hoteleros, restaurantes y bares, que centran sus expectativas en que la situación, dependiendo del éxito de las medidas para la contención de la propagación del virus, pueda empezar a remontar en el mes de mayo.

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