Personas con discapacidad hacen voluntariado en Boimorto

El programa que pusieron en marcha en el centro de recursos de Amarai ya da sus resultados


melide / la voz

El programa de voluntariado que, en 2017, pusieron en marcha en el centro de recursos de Amarai -la asociación de personas con discapacidad de las comarcas de Arzúa y de Melide- ya da resultados. «É moi beneficioso: unha forma de que se sintan realizados, e de que adquiran maior responsabilidade e madurez». Es lo que cuenta la psicopedagoga María Rial, coordinadora del programa, que percibe en los trece usuarios que prestan servicio en diferentes tareas en la residencia de ancianos de Boimorto, y labores de limpieza en el centro de salud y en la escuela infantil del municipio, donde tienen su sede las instalaciones de Amarai. La participación en esta iniciativa de voluntariado está determinada por la capacidad, los intereses y las posibilidades de inserción socio-laboral de los alumnos del centro de recursos, donde un equipo multidisciplinar de 16 profesionales atiende a 37 personas con diversidad funcional.

Así, la decena de seleccionados para prestar voluntariado en el geriátrico de Boimorto, y los tres para el centro médico y la guardería, responden a perfiles heterogéneos, de forma que «unha persoa de baixo nivel cognitivo pode prestar un voluntariado activo moi bo, e o caso contrario: pode ter capacidade cognitiva e faltar a física», explica María Rial. «A maior parte das discapacidades son intelectuais, pero non teñen nada que ver unhas con outras», matiza. Ella y el director del centro de recursos de Amarai, y coordinador del colectivo, el trabajador social Fabián Pereira, puntualizan que, en todos los casos, el voluntariado, que prestan cinco horas a la semana en dos días, «é polo tempo que eles queiran e que nós vexamos que funciona».

Aunque el programa de voluntariado «é para moitos o único contacto co mundo laboral», la iniciativa logró este año dar un salto al mercado de trabajo, y tres de los participantes iniciarán, hacia finales de mes, prácticas prelaborales en otras tantas empresas de la zona vinculadas con la jardinería, la hostelería y el comercio. Será «unha experiencia piloto para ir abríndonos a outros sectores», cuenta Pereira. Explica la coordinadora del programa que «non son prácticas ligadas a unha formación específica, búscase o que a eles lles interesa e onde poidan ter unha futura saída, condicionada pola zona onde viven». Apunta que «o desprazamento e a mobilidade son un obstáculo». Y, al respecto, indica Pereira, que «o 90 % dos nosos usuarios non virían de non ter servizo de transporte, que percorre ao día 800 quilómetros».

«É unha axuda para eles, pero para nós tamén»

El voluntariado que realizan diez usuarios de Amarai en la residencia de mayores de Boimorto -donde asumen labores de acompañamiento a los ancianos con la psicóloga y la fisioterapeuta, así como tareas de limpieza, de recepción y en el comedor- son bienvenidas en el geriátrico. Afirma su directora, Silvia Mosteiro, que «é una axuda para eles, pero para nós tamén». Explica que «intentamos coordinarmos para que nos boten unha man no noso traballo e máis favorecelos no desenvolvemento de diferentes habilidades». A la vez, el trabajo que desempeñan los voluntarios repercute favorablemente en el día a día de la residencia. «Responden moi ben», subraya la beneficiosa comunicación e interacción con los residentes.

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