La terapia celular y el combate de otros males contribuyen a avanzar contra el ictus

El Laboratorio de Investigación de Neurociencias Clínicas defendió con éxito 42 tesis en 15 años, 6 de ellas desde noviembre


santiago / la voz

«Probamos diferentes estrategias, pero todo está enfocado a conseguir una mejor terapia para el ictus», afirma el biólogo Esteban López Arias, que trabaja hace 7 años en el Laboratorio de Investigación en Neurociencias Clínicas, en el Hospital Clínico. Dedicó el último lustro a elaborar su tesis doctoral, la última de las 42 defendidas en este Laboratorio desde que funciona, hace 15 años y medio. Las seis últimas se presentaron desde noviembre.

Esteban López probó con éxito «una estrategia de terapia celular con animales. Usé las iPS, las células madre pluripotentes inducidas, descritas por primera vez en el 2006. Son muy parecidas a las células embrionarias, pero al ser derivadas de células adultas presentan ventajas legales y éticas», manifiesta. Su estudio probó esas células «en ratas, en ictus isquémico y hemorrágico, y se ha observado una mejora funcional de los animales. Además, el gran avance que hemos obtenido fue verificar que las iPS no tienen efectos adversos, como formación de tumores, que era la mayor preocupación. Los resultados son positivos, pero quedan muchas preguntas que resolver y vale la pena continuar esta línea de trabajo», dice.

Héctor Fernández también utilizó células iPS y «me centré en una enfermedad rara, el cadasil, que tiene entre su sintomatología la aparición de ictus. La idea de mi tesis era encontrar una plataforma celular que simule esa enfermedad, para probar de forma efectiva fármacos sobre células del propio paciente. El cadasil ocurre básicamente por la acumulación anómala de una proteína y en mi investigación comprobamos cómo se producía. La idea es corregir la mutación de las células madre y que se produzca algún tipo de mejora. La plataforma permite probar también diferentes fármacos y ver si se consigue ralentizar esa proteína o pararla de todo. Esta línea de investigación continúa en el Laboratorio».

Esteban y Héctor son biólogos. Otra investigadora del grupo es la farmacéutica Clara Correa, que diseñó un nuevo modelo de cápsulas para liberar un fármaco para tratar el ictus al aplicar ultrasonidos. Su trabajo lo premió la Academia de Farmacia de Galicia y lo continúa: «Ahora estudiamos complicaciones que hemos encontrado; y también cómo conseguir un mejor resultado, más eficiente, al aplicar el tratamiento trombolítico en pacientes» explica.

Esteban, Héctor y Clara continúan en el Laboratorio tras finalizar su doctorado. Les orientaron José Castillo, Tomás Sobrino y Francisco Campos.

La neurología gallega propone «una mayor equidad en el tratamiento a toda la población» 

j. g.

El tratamiento específico que ofrecen las unidades de ictus de Santiago, A Coruña y Vigo mejora el pronóstico vital y funcional de sus pacientes. Así se expuso en una reunión organizada por la Fundación Neurológica Compostelana, con especialistas de todos los hospitales gallegos, representantes del Sergas, y el director de la primera unidad de España, de Madrid. «En Galicia se pueden implantar más unidades de ictus, porque son eficaces para conseguir una mayor equidad en el tratamiento a toda la población», afirma José María Prieto, jefe de neurología del Clínico, que coordinó el encuentro.

Los tres hospitales gallegos con unidades de ictus aplican avances como la trombectomía, que consiste en extraer el trombo que obstruye la arteria y provocó el ictus. Su asistencia aumenta la supervivencia y reduce las secuelas graves. Para avanzar se propuso una mayor colaboración de especialistas en neurología y neurorradiología; potenciar la formación del personal y los medios; y ampliar unidades de ictus en más hospitales.

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