Comienza la instalación de fibra óptica en calles del casco histórico

Margarita Mosteiro Miguel
Marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

El plan piloto inminente incluye el Franco, Rúa do Vilar, Preguntoiro y Algalia

09 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La instalación generalizada de fibra óptica en el casco monumental está cada vez más cerca. Un trabajo conjunto entre el Concello, el Consorcio, la Consellería de Cultura y la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega) dará sus primeros frutos en un plazo aproximado de dos meses, según los cálculos realizados por los equipos que trabajan en la colocación de fibra en cuatro calles de la almendra de la ciudad histórica. El despliegue en esta primera fase incluye a la Rúa do Vilar, el Franco y Preguntoiro, hasta completar la zona de la Algalia, donde ya existe el servicio en algunos puntos. Estas calles entrarán de lleno en las telecomunicaciones del siglo XXI, y serán las primeras que disfrutarán de una conexión de altas prestaciones, como la que ya tienen vecinos de Porta da Pena desde enero del 2018.

En el despliegue inicial de fibra óptica participarán las operadoras de telecomunicaciones Movistar, R Cable (Euskaltel) y Orange. Representantes de estas empresas, del Consorcio y del operador público autonómico Retegal inspeccionaron las zonas en las que actuarán -cada operadora tiene un itinerario asignado- para conocer de primera mano los problemas de conexión, e incluso recogieron las sugerencias de comerciantes y vecinos.

Uno de los principales escollos para la instalación de fibra óptica es la exigencia de evitar colgar más cables en las fachadas, pero la propuesta con la que se trabaja es la de extender la red acoplada en las cornisas de los edificios para evitar el impacto visual. Con la colocación de la fibra también se podrán retirar otros cables existentes que quedarán inservibles. Las cajas de las conexiones podrían igualmente retirarse de las fachadas, ya que pasarían a estar ubicadas dentro de los inmuebles. Esta solución fue la adoptada, en su día, en Porta da Pena, donde los vecinos ofrecieron sin problemas los portales de sus casas para colocar los cajetines.