Un único radar que se irá turnando dará servicio a O Restollal y Conxo

El conductor nunca conocerá si el dispositivo está colocado en un punto o en el otro


santiago / la voz

Los dos nuevos radares con que contará Santiago en O Restollal y Conxo compartirán dispositivo, ya que habrá una única unidad medidora de la velocidad con cámara para cazar a los infractores que se irá colocando aleatoriamente en uno u otro cajetín. Así, con un único aparato se dará servicio a dos puntos distintos de la ciudad, ya que los conductores nunca sabrán si ese día multan en una zona o en la otra.

Este sistema de contar con más cajetines que radares ya se ha utilizado con éxito en carreteras y autovías y en la ciudad de Vigo. El conductor desconoce si el dispositivo está o no instalado ese día en ese punto, por lo que cumple con el límite de velocidad ante la posibilidad de ser multado. En Santiago, ya se hace lo mismo con éxito en el túnel de O Hórreo, donde hay radares en ambos sentidos de la circulación pero solo está operativo uno de cada vez.

Para el concejal de Seguridade Cidadá de Santiago, Gonzalo Muíños (PSdeG-PSOE), el que solo exista un radar que se turnará entre O Restollal y Conxo «es una prueba evidente de que tras esta medida en modo alguno hay afán recaudatorio, sino simplemente disuasorio. Si quisiésemos hacer caja habría dos radares y no solo uno a repartir entre los dos dispositivos, ya que así habría más multas. A nosotros lo que nos preocupa es que se reduzca la velocidad en estos puntos de la ciudad», señala.

El primero en colocarse fue el de O Restollal, que ha estado funcionando en pruebas y que comenzará a multar a partir del lunes de la semana que viene, día 10. Sancionará a aquellos conductores que superen los 50 kilómetros por hora de velocidad, que es el máximo permitido en esta vía que, por ser ancha y una gran recta, era una de las zonas de la ciudad en las que más rápido se circulaba.

Los operarios colocaron ayer el segundo cajetín, el del paso inferior de Conxo, aunque por el momento no sancionará. «Ahora deben resolver cuestiones técnicas, como son las comunicaciones, y posteriormente habrá que dejar que funcione unos días en pruebas para después conceder unos días de moratoria hasta que se fije la fecha definitiva en la que comenzará a multar», explica el edil del gobierno local compostelano.

Ese día aún no está cerrado, pero el edil Gonzalo Muíños considera que puede situarse a finales de este mes. Será en ese momento cuando el radar, el aparato físico, comience a rotarse de modo aleatorio entre O Restollal y Conxo.

En solo 14 días, el nuevo control ya detectó a 3.000 infractores con una velocidad excesiva

Nada menos que 3.000 conductores habrían sido multados de estar ya plenamente operativo el nuevo radar instalado en la avenida de O Restollal. El dispositivo comenzará a sancionar a partir del lunes día 10, pero desde el pasado 21 de enero ha estado funcionando en pruebas y desde ese día y hasta el pasado lunes captó a estos tres millares de infractores. Las velocidades a las que pasaron por este punto -justo delante de la entrada principal de El Corte Inglés- se situaron en una media de 67 kilómetros por hora y hubo seis casos de vehículos de gran tonelaje.

Pese a lo abrumador de la cifra, lo cierto es que la mera presencia del radar y que se haya difundido su presencia ya ha hecho que buena parte de los conductores circulen a velocidades sensiblemente inferiores a las que eran habituales en la avenida de O Restollal. El efecto ha sido más evidente en los últimos días, a medida que la existencia del dispositivo era más conocida. Además, la media de velocidad de esos 3.000 infractores, 67 kilómetros por hora, tampoco es desorbitada, otro dato más que demuestra la eficacia del dispositivo.

En la SC-20 ya se ha colocado el cajetín, justo antes de la salida 7A, la que va al psiquiátrico

El cajetín del nuevo radar que operará próximamente en el paso inferior de Conxo ya está colocado, aunque no la señalización horizontal que advertirá de su presencia. Está situado a la altura del kilómetro ocho de la SC-20, en un punto desde el que controlará la entrada en el túnel de los vehículos que llegan a Santiago desde O Milladoiro y la salida para los que van en la dirección contraria. El dispositivo es de última generación y tiene la capacidad de vigilar y sancionar a los coches que circulan en ambos sentidos y también en todos los carriles de la vía de alta capacidad, incluido el de servicio. El aparato ha sido ubicado justo después de la señal de límite de velocidad a 50 kilómetros por hora y antes de la salida 7A del periférico, la que da acceso al hospital psiquiátrico.

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