Donativos sin culto en la Catedral

Las huchas y cepillos, velas votivas y un cajero automático fueron reubicados entre los andamios para recaudar fondos destinados a sufragar las obras de restauración


santiago / la voz

La Catedral de Santiago tiene unos 600 amigos que realizaron donativos periódicos o contribuyen con cuotas anuales para sufragar los gastos de las obras del templo. Con sus entregas sería imposible cubrir el elevado presupuesto de la rehabilitación de la basílica, aunque el objetivo del mecenazgo es crear una corriente de protección del patrimonio de Santiago.

Para intentar incrementar los donativos de los miles de turistas y peregrinos que, pese a las obras, siguen visitando la Catedral, se optó por reubicar los cepillos para hacerlos más visibles. El cajero automático, que viene funcionando en la Catedral desde el 2018, fue reubicado a pocos metros de la entrada de Praterías, que es actualmente el único acceso junto al de la tienda en la que se entra también por A Quintana.

El cajero es la primera «hucha» que puede verse a lo largo del recorrido preestablecido desde que comenzaron las obras en el interior del templo catedralicio. Los trabajos de restauración obligaron a cubrir con grandes lonas de plástico todos los rincones de la nave central, convirtiéndola en una especie de tubo de plástico. Solo las huchas o cepillos y los soportes de las velas quedan libres de protección.

El cajero automático -solo hay uno en la Catedral- permite realizar donativos utilizando la tarjeta bancaria sin cargos, y se puede entregar desde un euro hasta la cantidad que se desee. Según comentaron fuentes de la Fundación Catedral de Santiago, los turistas extranjeros son los que más agradecen la colocación del cajero automático, porque en ocasiones no disponen de metálico.

Para los que no quieren utilizar el pago con tarjeta, el Cabildo dispone de otras formas para recoger los donativos. Son varias cajas de gran tamaño, con una pequeña ranura, para depositar tanto monedas como billetes. Estas grandes huchas están colocadas a lo largo del recorrido, y en ellas se informa, en castellano e inglés, de que los donativos se destinarán a la conservación de la Catedral. Una de estas cajas es lo primero que ven los turistas que salen de la cripta donde se exhibe la urna de los restos del Apóstol Santiago.

En el entorno del altar mayor, también en obras, no solo hay estratégicamente colocadas huchas, también se mantienen varios soportes para velas, que incluyen un recipiente con una ranura para recoger los donativos de fieles, turistas y peregrinos.

De acuerdo con los datos facilitados por el Consejo de Asuntos Económicos, en el 2020 se prevén unos ingresos de 7,1 millones de euros de las aportaciones de los fieles y 6,2 millones de la asignación tributaria, que se destina a los gastos de la diócesis, por lo que no permite atender el presupuesto de rehabilitación del templo, en el que intervienen el Estado y la Xunta.

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