Los bloques del Banco do Pobre tendrán ayudas para rehabilitación y ascensores

El gobierno local prevé aprobar el verano próximo la ordenanza de las subvenciones


Santiago / LA Voz

El grupo de viviendas San Ignacio de Loyola, conocido popularmente como Banco do Pobre, podrá acogerse a la línea de subvenciones que prepara el Concello para ayudar a las rentas más bajas a asumir el coste de las obras de rehabilitación de sus edificios. El Concello trabaja con la idea de que la ordenanza municipal que regulará estas subvenciones sea aprobada antes del verano, y según adelantó el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, el grupo San Ignacio de Loyola cumplirá los requisitos previstos en la ordenanza. Estas aportaciones económicas, que inicialmente habían sido anunciadas por el anterior gobierno local para ayudar a las rentas más precarias de los grupos de viviendas incluidos en las Áreas de Rehabilitación Integral (ARI) de Santiago, se abrirán también a las promociones de viviendas no adscritas a estas, por lo que el Banco do Pobre podrá acceder al igual que otros conjuntos residenciales, como los de Pontepedriña y Vite. Igualmente, podrán solicitar ayudas los vecinos de la rúa Coímbra, que también tienen problemas de accesibilidad en sus bloques de viviendas.

La condición para ser subvencionados será fundamentalmente la económica, pero Sánchez Bugallo puntualizó que las ayudas no supondrán que las obras salgan totalmente gratis. «Gratuito non hai nada», dijo el primer edil.

En el caso de las viviendas de San Ignacio de Loyola, se aprobó ayer inicialmente el estudio de detalle, imprescindible para acometer obras de accesibilidad en los dos bloques residenciales. La edila Mercedes Rosón recordó que el trabajo empezó a hacerse en el anterior mandato, y tras su aprobación inicial se espera que la definitiva llegue antes del verano para que los vecinos puedan solicitar las ayudas.

Ascensores exteriores

En el estudio de detalle se contempla que la instalación de los ascensores en el exterior de los dos edificios de viviendas. Se situarían en cada esquina de los dos bloques y se construiría un corredor a lo largo de ambos inmuebles para dar acceso a todas las viviendas. El conjunto, que es obra de los arquitectos Arturo Zas y Elena Arregui, está formado por dos módulos, uno de 12 viviendas y otro de 18, repartidos en bajo y dos plantas. De acuerdo con el documento aprobado inicialmente, se contempla también una unificación de las fachadas, ya que los residentes fueron realizando cerramientos y aportando otras soluciones. En la remodelación prevista en el estudio de detalle se conservan las escaleras en espiral que, actualmente, son el único acceso y que suponen un problema de movilidad para los vecinos de mayor edad.

El alcalde explicó que estos edificios están muy deteriorados, porque durante una década los vecinos estuvieron pendientes de si los bloques terminarían siendo derribados por estar afectados por la construcción de la nueva Facultade de Medicina. Al haber quedado excluida esta zona del ámbito del Campus Vida y tras renunciarse a la construcción de una nueva facultad, los dos bloques de viviendas quedan liberados de cargas urbanísticas y es posible la intervención para eliminar las barreras arquitectónicas.

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