Carme López: «Santiago y la Universidade tienen tesoros que ni sus alumnos conocen»

El Vaticano la premió por sus descubrimientos sobre la Virgen en emblemas sacros


santiago / la voz

Antes de entrar en la universidad recibió el premio extraordinario de bachillerato, y una vez finalizada la carrera, obtuvo tres galardones más por haber sido la mejor de España en su especialidad, Historia del Arte. A todo ello hay que sumar su tesis doctoral -publicada por la Universidad de Valencia- sobre los emblemas dedicados a la Virgen, sus publicaciones y su sobresaliente trabajo dentro del grupo de investigación Iacobus de la USC. Y por si no fuese suficiente, el Vaticano premió sus estudios sobre la iconografía mariana en los azulejos de la iglesia del convento de Jesús de Setúbal, en Portugal. El reconocimiento le llegó a finales del año pasado en un momento muy especial de su vida, con su hija Jimena recién nacida. «Pero mi marido dijo que había que ir y allá fuimos a Roma a recogerlo, con un mes nada más que tenía la niña».

Resulta difícil reflejar la trayectoria académica de esta brillante compostelana cuya carrera empezó prácticamente hace 35 años, cuando nació en Romero Donallo, en el seno de una familia de pintores y estudiosos del arte. Y aunque se planteó matricularse en Clásicas o en Filosofía, al final pesó la herencia recibida y lo hizo en Historia del Arte. «Mi padre, José Manuel López, es catedrático de Arte, y esa facultad era como mi casa, me comí muchos bocadillos en la cafetería». Por si no fuese suficiente, «tenía 6 años cuando fuimos por primera vez a París, y a partir de ahí, todos los años hacíamos algún viaje cultural». Siempre con su madre María del Carmen, que aunque natural de Lugo y economista, no tardó en cogerle el gustillo al arte y a Santiago.

Sus abuelos son pintores, y si bien la pasión por las artes plásticas la heredaron tanto ella como su hermana, a Carme lo de la técnica no se le contagió. «Por eso pensé que, en vez de pintar, era mejor que me dedicase a estudiar lo que pintaban los demás». Y lo hizo con tesón, como se puede comprobar en su currículo.

Además de la Facultade de Historia, hay otro edificio estrechamente ligado a su carrera, y es la Biblioteca Xeral de la USC, y concretamente, la Sala Lago o sala de los investigadores, porque es allí donde se custodian los libros que conservaba el arzobispo Lago, con volúmenes imprescindibles sobre las órdenes religiosas tras la desamortización y la Compañía de Jesús. «El volumen de libros y la calidad de muchos de ellos es ingente -indica la investigadora-. Santiago y la Universidade tienen tesoros que ni sus alumnos conocen».

Carme López disfruta de una de las becas de apoyo a la etapa de formación posdoctoral que otorga la Xunta. Con una duración de cinco años, incluye estancias en el extranjero que la llevaron a Oporto y Amberes. Esos viajes le permitieron ahondar en su especialidad, la emblemática, que ya había sido motivo de su tesis. «Son imágenes que llevan un texto asociado, y juntos, significan un concepto». Sus trabajos en Portugal, donde abundan los emblemas religiosos, y en Amberes, pero también en la Capilla de los Ojos Grandes de la Catedral de Lugo, le permitieron a esta compostelana desentrañar los mensajes que se ocultaban en los grabados y en los azulejos característicos de Portugal, y cuya traducción estaba, precisamente, en los libros que consultó en la Biblioteca Lago, de ahí el cariño que le tiene y que la haya elegido como su rincón favorito. «Tiene un ambiente muy agradable y la gente te facilita la labor. Pasé muchas horas aquí e hice muchos descubrimientos».

Sus hallazgos y una carta firmada por el arzobispo Julián Barrio le abrieron las puertas del Vaticano. Y así fue como el papa Francisco supo de los tesoros ocultos de la Biblioteca Lago.

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