El motor gallego está en la provincia de A Coruña, sede de la mitad de sus grandes firmas

A Coruña vio nacer 853 empresas en el último año, un 0,8 % más que el anterior


santiago / la voz

El motor empresarial gallego está en la provincia de A Coruña, que es sede de casi la mitad de las grandes firmas asentadas en la comunidad. Tal y como indica Iberiform, filial de Crédito y Caución, que elabora anualmente el ránking de las principales empresas españolas atendiendo a su facturación y al empleo que generan, el 49 % de las compañías gallegas que forman parte de la lista de las 5.000 principales empresas españolas están asentadas en municipios coruñeses. En esa posición privilegiada tiene mucho que ver en grupo Inditex y las compañías vinculadas a Amancio Ortega, que copan los primeros puestos de la lista. A mayores de las sociedades relacionadas con el gigante del textil, en los puestos de honor figuran Vego Supermercados, Gadisa, Finsa, Hijos de Rivera, Jealsa, Escurís, Cortizo o Abanca.

Solo el 4,6 % de las 5.000 mayores empresas españolas son gallegas. Su facturación supone un 4,7 % del total del ránking y el empleo que generan, un 3,6 % del total. Son 231 las compañías gallegas que aparecen en la lista, con una facturación que alcanza los 56.200 millones de euros y 121.000 puestos de trabajo que dependen de su actividad. En la provincia de A Coruña son 114 las que figuran en el ránking; de ellas, el 34 % son manufactureras y otro 30 % pertenecen al comercio, los dos sectores que mueven la economía gallega.

El informe destaca la provincia de A Coruña como la de mayor peso empresarial en Galicia, con un 49 % del total de las grandes firmas, que acumulan un 67 % de los ingresos y el 65 % del empleo. Le sigue Pontevedra, con un 39 % del total; Ourense representa el 6 %, lo mismo que Lugo.

La economía provincial depende de autónomos y emprendedores que buscan su mercado Pero al margen de las grandes firmas, el tejido empresarial gallego experimentó en los últimos meses un crecimiento de un 0,8 %, tal y como se desprende del informe anual que dio a conocer a finales de año el Instituto Galego de Estatística en referencia al ejercicio anterior. El 2018 se cerró con 247.631 firmas con sede en la comunidad, de las que 101.520 están asentadas en la provincia coruñesa. Supone un 0,8 % más que en el 2017, cuando figuraban 100.667. Teniendo en cuenta el total -es decir, al margen del tamaño de la empresa, de su facturación o del empleo que generan- las firmas asentadas en la provincia representan un 40,9 % del tejido gallego.

El saldo anual fue positivo porque, aunque se dieron de baja 9.273 empresas en la provincia a lo largo del año 2018, otras 10.107 iniciaron su actividad. En el conjunto de Galicia, las bajas afectaron a 22.646 firmas y las altas, a 24.632 compañías, mientras que otras 222.999 mantuvieron la actividad que ya registraban en años anteriores.

Tanteando nuevos nichos de negocio que están todavía por exprimir

Nada más que el 4,6 % de las grandes compañías españolas están en Galicia; y por mucho que la mayoría se asienten en la provincia de A Coruña, está claro que el tejido industrial y económico de la comunidad depende de las pequeñas y medianas empresas, de los autónomos y de los emprendedores. Por otra parte, los expertos no dejan de insistir en que los trabajos del futuro son todavía unos desconocidos, dadas las incógnitas y los retos que ofrecen las tecnologías y su aplicación a otros sectores por descubrir y también a los tradicionales. Lo saben bien en las universidades y en el universo de la investigación. Galicia, al menos en sectores como la aeronáutica, la biotecnología y la industria agroalimentaria tiene ya mucho que decir, y en esos y otros campos explora nichos que pueden ser punteros el día de mañana.

Al margen de la investigación de vanguardia, los autónomos y emprendedores buscan también en el mercado y en su entorno nichos de negocio que les permitan salir adelante sin tener que dejar su tierra. A veces basta con darle una vuelta a sectores tradicionales que siguen teniendo utilidad pero que se han quedado obsoletos. Siempre será necesario un botón o una cinta de pasamanería específica para un determinado vestido. Ramón Santos lo vio, y por eso se hizo con una tradicional mercería de A Coruña que, haciendo honor a su nombre, Crisálida, ya tiene una nueva vida en la calle y en las redes.

Para otro tipo de clientela que se interesa por el saber está una nueva oferta de turismo, el científico. La consultora Faz, que otorga los sellos de calidad Observer, ofrece visitas a los museos de Santiago y A Coruña, con actividades complementarias.

Pero además de la provincia urbana, en la de A Coruña queda mucho mar y mucho campo, sectores tradicionales que siguen rentando. Hay secretos que son eternos, como el del mejillón, de cuyo valor nadie duda. Por eso en A Pobra apostaron una vez más por el producto estrella de la ría de Arousa en A Batea do Castelo. En As Pontes, Aleira es un ejemplo de emprendimiento rural en femenino. Cynthia Arias iba para enfermera, pero en realidad a ella le tiraba el campo y ahora cultiva y comercializa, con la ayuda de las nuevas tecnologías, los productos de su huerta. Como Teresa Bermúdez, que dejó la costura para dedicarse a la granja en Bergantiños. Las modernas instalaciones avícolas son también un nicho de mercado en el rural.

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