Trece bajos comerciales esperan un negocio en República do Salvador

El sector textil es el más numeroso en la calle, seguido de la hostelería, que está presente en todo el Ensanche


santiago / la voz

La rúa República do Salvador es, desde su nacimiento, una de las calles más comerciales del Ensanche compostelano. Igualmente desde finales de los 70, el sector textil se convirtió en el más potente de la zona nueva y, como no podía ser de otra forma, también de la rúa República do Salvador. Actualmente, el textil es el que mantiene viva una calle en la que los cierres de negocios por jubilación siguen un goteo constante desde hace años, y no parece haber terminado por ahora.

A lo largo de la calle que arranca en la confluencia con la rúa do Hórreo y termina en la praza Roxa hay en la actualidad trece locales cerrados. La mayoría llevan así meses, e incluso años. Alguno, ahora en obras, ya alojó varios negocios desde que el histórico echó el cerrojo. De los trece cerrados, uno es el de la antigua joyería Alfonso que fue sustituido por la papelería Carlín y que ahora está en plena reforma. A esos trece locales se le unirá en los próximos meses el bajo del comercio de decoración Aldán Básico, que anuncia liquidación por jubilación en su escaparate.

El cierre de comercios permite también que otros mejoren su ubicación, como es el caso del salón de estética IOS que pasó de un entresuelo a bajo con acceso desde la calle. Otros locales permanecen cerrados, e incluso ya sin cartel de «se alquila» desde hace años. Es el caso un pequeño local junto a Kiko cosmética, y otro cíber que cerró sus puertas al lado de Asthor decoración, que renovó su aspecto recientemente. En la zona más próxima al Hórreo hay tres locales cerrados: en dos de ellos se vendió moda de mujer de un nivel medio alto y en el otro estuvo Interóptica.

Pero en República do Salvador también se perdieron algunos negocios históricos del Ensanche, como Fotos Novoa, que cesó su actividad hace unos años y en cuyo local echó el cierre hace un tiempo Caravel. Actualmente sigue vacío. No lo está el bajo de Bimba y Lola, que antaño fue la librería Couceiro. Una de las zapaterías Richard cerró recientemente, y su local sigue sin pretendientes. Los cierres más recientes son también los de Núa, Chloé y Douglas. Y uno de los locales más antiguos que sigue cerrado es un bajo, en el que abrió hace años uno de los primeros «Todo a cien» de la ciudad.

En la calle se mantienen, por otro lado, varios comercios de los que iniciaron su actividad en el momento del florecimiento del Ensanche. Ahí está la sede de la promotora Ruafer, el clásico Zum Zum, la agencia de viajes Halcón, la zapatería Paris-2, Cachel moda, Carrefour, dos estancos, dos bancos, la tienda de alimentación Valladares, una farmacia y los cafés Glass, Lido y Dalía.

Las nuevas ofertas comerciales, entre las que no falta el grupo Inditex con Zara Home, son las de la óptica Ray-Ban, Tous, O Graneiro de Amelia, la agencia de viajes Nezbell y el supermercado de productos de saldo Primaprix, así como Decahthlon, Mi Casa y Tiger. Adolfo Domínguez está instalado en el bajo comercial que en su día fue Ceruelo donde se vendía máquinas de escribir y los complementos para ellas y el escritorio.

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