La economía compostelana se enfría

La creación de empresas en la ciudad y en su entorno alcanza la cifra más baja en el último lustro


santiago / la voz

El pasado año, en Santiago y su área de influencia se constituyeron 291 sociedades mercantiles en sus diferentes modalidades. Se trata de la cifra más baja desde que se inició la recuperación económica, hace cinco años. Los datos hechos públicos por el Instituto Galego de Estadística (IGE) a través del Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) vienen evidenciando un progresivo descenso en la creación de empresas desde el año 2016, cuando se constituyeron 367; el siguiente ejercicio fueron 339, luego se bajó a 317 y, finalmente, descendió hasta 291. En el conjunto de ese período, la bajada ha sido del 26,1 %, lo que confirma el escenario de enfriamiento económico y desaceleración. En Compostela y su entorno, la constitución de sociedades mercantiles ha ido descendiendo en períodos en los que el PIB gallego crecía por encima por el 2 %.

Pesimismo

«Esos datos son un fiel reflejo de lo que uno aprecia en la calle; no se está generando valor, ni empleo, e incluso hay una mortandad de empresas que no consta en esa fuente, firmas que causan baja en sus obligaciones fiscales, pero cuya disolución no trasciende al registro», explica Roberto Pereira, presidente del Club Financiero de Santiago. En el conjunto de Galicia, el año pasado se constituyeron 3.792 sociedades, lo que supone un descenso del 6,6 % en relación al año 2018.

A pie de calle, la realidad local también muestra un escenario poco alentador, con el cierre de comercios recién abiertos y la ingente cantidad de bajos y locales comerciales con la persiana bajada y el cartel de se alquila. Y esto muestra que tampoco el consumo consigue repuntar en un escenario marcado por la precariedad laboral y la congelación de rentas.

«Nosotros no somos una isla, y formamos parte de un todo, de un conjunto; el problema de la demanda, de las ventas, se arrastra ya desde hace mucho tiempo, no es nuevo; a esto hay que añadir otra realidad: la necesidad de que los establecimientos también se adapten a las nuevas formas, a la tecnología, a la red; antes abría una tienda que competía contigo en el mismo barrio, pero ahora es una competencia global», explica Delmiro Prieto, comerciante del Ensanche.

 

Otros de los datos que ofrece el IGE en análisis económicos arrojan algunas sombras sobre cuál es la evolución económica a nivel de la calle. En la última encuesta sobre hogares, por ejemplo, se concluye que la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social se situó en el 2018 en el 16,84 %, cuatro puntos más que en el 2017. Un año en el que la economía de Galicia creció un 2,8 %, tres décimas por encima de la media española.

En ese mismo ejercicio, además, los ingresos medios por hogar en Compostela se situaron en 2.454 euros, lo que supone un descenso del 6,2 %. Es decir, la economía avanza, y se produce más, pero la situación económica de las familias se deteriora, lo que abre la puerta a otro desafío pendiente de afrontar en el escenario de recuperación: avanzar en la cohesión social y frenar la desigualdad. Un enorme reto para las políticas públicas a todos los niveles administrativos, especialmente en una economía como la santiaguesa, muy dependiente del sector público y de la estacionalidad del sector servicios.

Una desaceleración que se refleja también en el mercado laboral

Las oficinas de empleo de la ciudad y de su comarca cerraron el pasado mes de diciembre con 8.951 parados registrados, una cifra ligeramente inferior a la del mismo mes del año anterior, y que muestra que el desempleo no desciende ya al ritmo que lo estaba haciendo en ejercicios anteriores.

Malos indicios

A la espera de conocer cuál es del dato cerrado de afiliados a nivel municipal, pendiente de publicarse por el IGE, la última foto fiable es la que muestra la Encuesta de Población Activa, y que es la que se utiliza en toda la UE para conocer los niveles de paro y de ocupación de los diferentes territorios. La última, la del pasado mes de septiembre, mostraba que Compostela había perdido en el último año 400 ocupados. Era el primer descenso que se registraba en ocho años, tal y como muestra la serie histórica. En septiembre había trabajando en Santiago 49.700 personas, frente a las 50.100 del mismo mes del año anterior, lo que supone una caída del 0,7 %.

Por ramas

Este descenso se explica, fundamentalmente, por la desaceleración del sector servicios, que el año anterior empleaba en el municipio a 45.400 personas y que ahora engloba a 43.700, esto es, 1.700 personas menos, lo que representa un descenso del 3.7 %.

Este comportamiento contrasta con la evolución del empleo industrial, que gana ocupados igual que las actividades vinculadas al medio rural, lo contrario que le ha sucedido al sector de la construcción.

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