Bugallo negociará aún en enero unas cuentas que pasarán de 110 millones

El Xacobeo exige premura con el presupuesto y con la liquidación del año actual


santiago / la voz

El Concello dispondrá el próximo año de algo más de 110 millones para la gestión municipal. Aunque sin precisar todavía esa cifra, sí sabe que superará la del 2019, si bien no de manera muy significativa. Los presupuestos que sacó adelante Sánchez Bugallo en agosto, y que terminaron con la prórroga con la que había tenido que trabajar hasta entonces Martiño Noriega, rozaban los 110 millones (exactamente 109,87 millones). Pero el socialista tendrá que manejarse los primeros meses también con prórroga, lo que significa que no dispondrá, inicialmente, de partida para inversiones.

Raxoi arrancará un nuevo año sin presupuestos. El gobierno pretende que sea por poco tiempo, sobre todo estando el Xacobeo del 2021 ahí, pero no habrá nuevas cuentas al menos hasta final de febrero. Eso en el mejor de los casos. Vencida ya la intención de acabar el año con su aprobación inicial, los contactos con los demás grupos para negociarlos no empezarán hasta la segunda quincena de enero. Pese a disponer de un borrador, está aún pendiente de la depuración de algunos datos.

La intención hasta el último momento de intentar preservar para inversiones los cinco millones que finalmente hace semanas tuvo que destinar a amortización adelantada de deuda y la programación de la licitación de un buen número de servicios concesionados para el 2020 han alterado el calendario inicial del gobierno para abrir ese proceso, según la concejala de Economía e Facenda, Marta Abal. «Hai que facer virguerías por culpa do gasto corrente», expone la responsable del área económica.

Con esa agenda -y pese a que Compostela Aberta urgió hace semanas el inicio de negociaciones-, antes de finales de febrero, como muy pronto, no habrá nuevo presupuesto. Aun contando con que hubiese acuerdo en enero, la aprobación inicial deberá exponerse 15 días y después resolver posibles alegaciones. De no haberlas, la aprobación sería automática una vez vencido el plazo y entrarían en vigor tras la publicación de las cuentas.

Ese retraso resta tiempo de gestión a las inversiones, lo que, salvo contadas excepciones, no deja de ser habitual en Raxoi. Pero el Xacobeo imprime más premura que cualquier otro año. Abal apunta, no obstante, que con la aprobación inicial el Concello «poderá ir movendo a maquinaria con anticipado de gasto», aunque con el año santo en el horizonte no es ese calendario el único que ocupa a los socialistas. También lo hace el del cierre de la liquidación. La del 2018 llegó con un notable retraso que Raxoi no puede permitirse con la del 2019. De su aprobación dependerá la incorporación al presupuesto de los remanentes de inversiones no ejecutadas.

Inversión sin grandes alegrías

El Concello precisará complementar con esos fondos actuaciones inaplazables, porque la partida inversora del 2020 no crecerá. No se trabaja con esa previsión al menos. La posibilidad de engrosarla con nueva deuda es limitada. Aunque esta ha bajado a mínimos históricos, la ley acota ese recurso a la cifra que se vaya a amortizar en el ejercicio. Esa restricción hará que el capítulo inversor se mantenga en el entorno de los 5,6 millones del 2019, circunstancia a la que se une el hecho de que será una partida con poco margen de añadir nuevas propuestas de gasto a iniciativas ya comprometidas, como las del Smartiago (algunas vinculadas con mejoras de servicios para el Xacobeo), actuaciones de urgencia que exige la ciudad, la aportación municipal para la mejora de los Caminos de Santiago y la reforma de Clara Campoamor.

Y si algo urge abordar con esos remanentes, aunque no lo único, es la construcción de los aparcamientos de borde que la ciudad ha de tener ineludiblemente dispuestos para el año santo.

Las ordenanzas fiscales, con nuevas bonificaciones y bajada del IBI rural, entran en vigor

Las nuevas ordenanzas fiscales entrarán en vigor con el nuevo año. Para ello, solo faltaba la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de su aprobación definitiva, circunstancias de la que el BOP dio cuenta el día 24. Aunque con carácter general se mantienen las cargas del pasado año, los contribuyentes del IBI rústico percibirán una rebaja en sus recibos. En su caso, el tipo impositivo bajará del 0,51 % actual al 0,48. El urbano se mantiene y los compostelanos notarán, por primera vez en los últimos diez años, que también se contienen sus recibos. Al margen de que la carga tributaria se congelase, la actualización de la ponencia catastral que se comenzó a aplicar en el 2010 suponía una subida media próxima al 6 % cada año. La proyección a diez años de aquella ponencia concluyó con el 2019. El IBI sube, sin embargo, para los locales comerciales con mayores valores catastrales.

Los demás cambios sobre este año se centran en algunas bonificaciones. Las ordenanzas incrementan o fijan nuevos beneficios en varias materias, entre ellas en el ICIO, IBI e IAE para la captación de empresas.

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