Las obras de la Catedral concluirán por la restauración del baldaquino

Encara la recta final con la mayor parte de proyectos terminados o en marcha


santiago / la voz

«El baldaquino será la última pieza que se restaure. Los últimos andamios que se van a retirar serán los del altar mayor». Con la actuación en esta zona central de la Catedral culminarán años de obras, que ahora encaran su esprint final para que la basílica muestre su cara renovada el 1 de enero del 2021. El templo inicia estos doce meses de cuenta atrás con «todos los proyectos hechos y solo tres pendientes de contratar, alguno en licitación -como es el de la fachada de la Praza da Quintana- y otros que se licitarán de manera inminente», explican técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural. Precisamente, desde la administración autonómica invertirán el próximo año cerca de 800.000 euros para asegurar que se acometen en tiempo y forma todas las actuaciones necesarias para tener la basílica a punto para el año santo. Una partida que se añade a los 17 millones de euros de los convenios suscritos entre el Ministerio de Hacienda, la Xunta y la Fundación Catedral para intervenciones patrimoniales.

Desde la Consellería de Cultura explican que en la actualidad queda una parte mínima de trabajos sin licitar, como puede ser la Torre de la Vela, «una de las pequeñas obras que está pendiente de contratar». En la presentación de las cuentas para el año 2020 de la Consellería de Cultura en octubre, su titular, Román Rodríguez, ya apuntaba que el 80 % de los trabajos incluidos en la inversión de 17 millones de euros estaban terminados o en ejecución.

Con las obras de la fachada de la Praza do Obradoiro ya concluidas desde hace meses, en estos momentos los trabajos prosiguen tanto en el interior del templo como en las cubiertas y el claustro. Las cubiertas de las cabeceras «están prácticamente terminadas, y ahora está avanzando en distintas fases en el tejado de piedra». Al mismo tiempo, se está actuando en todos los paramentos interiores de la basílica, lo que serían los muros y las bóvedas. «La labor más grande es la limpieza de esos muros, que incluye reponer los rejuntados y limpiar con un proceso de restauración muy delicado la colección inmensa de capiteles románicos que tiene la Catedral, algunos de excepcional traza», explican técnicos de la Consellería. Esta actuación lleva incluida la restauración de todos los elementos metálicos que cierran las capillas que rodean la girola.

Obras de la capilla Mayor

La próxima actuación en iniciarse en el interior de la Catedral será la restauración de las pinturas de la capilla Mayor, cuyo proyecto salió a licitación en octubre. Ya para el final, quedaría el baldaquino, una intervención cuyo inicio se prevé para antes del verano. «La obra final quedará concentrada en esa zona interior de la Catedral para retirar esos andamios y dejar la basílica lista», detallan.

Pese a estos trabajos en el interior, el templo irá retomando poco a poco sus usos a lo largo del año. El director de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo, había explicado que en Semana Santa se recuperaría el culto aunque sin ser en el altar mayor.

Fachada románica a la luz

En el claustro están en marcha dos obras, una que afecta a la fachada oriental, la de Praterías, y otra al ala norte, «un poco más retrasada, pero a buen ritmo». Esta última es la que limita con la Catedral. En esta parte, se va a sustituir una cubierta con una estructura de hormigón por otra de madera. «Será igualmente una cubierta de teja, lo que permitirá ver elementos que estaban inaccesibles, como la fachada sur románica, la original de la Catedral, que desde que se construyó estaba oculta y que ahora, en algunos puntos, sí va a ser posible observarla».

La última gran obra que está pendiente de comenzar será la restauración de la fachada de A Quintana, que incluye también la actuación en la entrada de la Puerta Santa. En estos momentos, está el plazo abierto de presentación de ofertas.

Un mayor conocimiento del monumento

«Esta obra, además de permitir una Catedral restaurada, lo que está aportando es muchísimo conocimiento sobre ella», explican técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio. En ese sentido, destacan que se hallaron «algunos sistemas constructivos muy antiguos de los que no se tenían conocimiento», aparecieron algunas esculturas del Mestre Matero, y «hemos visto después de muchos años los capiteles románicos que estaban debajo de los tejados que no eran accesibles y que ahora se han documentado».

Por otra parte, desde el departamento de la Xunta explican que a 1 de enero del 2021 «ya no quedará ningún vestigio de obra más que los elementos artísticos perfectamente restaurados». En ese sentido, añadieron que «un estado de la Catedral con los paramentos, fachadas y elementos artísticos más importantes restaurados, probablemente, en su historia no existió nunca o fue hace muchos años».

Plan de trabajo lo menos disruptivo para el templo

Los trabajos que se están llevando a cabo en la Catedral conforme al plan director se están ejecutando, según destacan desde la consellería que dirige Román Rodríguez, intentando que sean lo menos disruptivos para la vida del templo, posibilitando así la visita al interior y minimizando el tiempo sin culto. Además, se dejan para el final los elementos más delicados como puede ser el baldaquino, así como las pinturas en el altar mayor, puesto que para acometer su mejora en buenas condiciones es necesario que esté el entorno limpio. «El baldaquino será la última pieza que se restaure porque es la más delicada en cuanto a técnica», afirmaron técnicos de la Consellería de Cultura.

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