Raxoi veta la expansión de pisos turísticos

S. L. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Vincula a la reforma del PXOM una suspensión de todo tipo de alojamientos que llega a casi toda la ciudad

19 feb 2020 . Actualizado a las 21:52 h.

El Concello quiere poner un dique a la expansión de las viviendas de uso turístico en una ciudad donde cientos de propietarios están encontrado en ese segmento un negocio mucho más atractivo que el del alquiler tradicional. En esta transición de un mercado dirigido preferentemente a un cliente universitario a otro copado por turistas, Santiago está inflando una burbuja de pisos que operan fuera de los registros oficiales y que Raxoi estima en unos 900, si bien reconoce la dificultad de cuantificar un fenómeno «con datos obxectivos e contrastados», tarea para la que conmina a la Xunta a actuar. Aunque el gobierno municipal también mueve ficha, utilizando las herramientas a su alcance. Y lo hace a lo grande. Así, amparándose en la reforma del planeamiento prevista para tratar este problema, propone ampliar el ámbito de incidencia de la suspensión cautelar de nuevos alojamientos a casi toda la ciudad: del Ensanche a Galeras y del nordeste del casco histórico a Fontiñas, Conxo o Santa Marta.

La definición de este nuevo mapa más allá de la zona monumental, que ahora tendrá que ser sometida a su aprobación por el pleno municipal, obedece al análisis del emplazamiento de la vivienda turística que está registrada, reflexión en la que el gobierno municipal concluye que es posible establecer «uns ámbitos nos que, pola especial incidencia do fenómeno, parece aconsellable a adopción de medidas cautelares». De hecho, el primer entorno objeto de la nueva moratoria que plantea el gobierno de Bugallo está en contacto directo con el ámbito del plan especial de protección de la ciudad histórica.

En el caso del Ensanche, el Concello asume que la proliferación de pisos de uso turístico ya afecta a su capacidad residencial, «cunha alarmante diminución das vivendas dispoñibles para os residentes, pero tamén para a multitude de negocios que dan servizo aos habitantes do barrio e da cidade no seu conxunto, e que se sitúan neste tecido residencial: oficinas, xestorías, despachos profesionais, academias,...». La Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalin) puso cifras a esta situación y calculó en 116 los pisos disponibles en Santiago para alquiler residencial, una bolsa con capacidad para atender la demanda de unas 320 personas. El informe destaca la necesidad de adoptar medidas para frenar esa expansión del arrendamiento de uso turístico en un Ensanche en el que preservar su condición de centro residencial, comercial y de negocios es un «obxectivo estratéxico de cidade».