«Si haces voluntariado enseguida te das cuenta de que no quieres dejarlo»

Ames homenajeó a tres mujeres pioneras en el proyecto de ayudar a los demás


santiago / la voz

Hace diecisiete años veía la luz la Oficina de Voluntariado de Ames, por la que han pasado más de 360 integrantes, de los que 42 están en activo. Y todos ellos recibieron en la tarde del jueves un homenaje especial en la primera Gala do Voluntariado organizada por el Concello, pero el acto resultó especialmente entrañable para mujeres: Dolores Somoza Acuña, Esther Esperante Molinas y Dolores Gómez Vale. Ellas fueron las primeras voluntarias y por ello recibieron un homenaje especial. El único pero de la jornada fue la ausencia de Manuel Oitavén, ya fallecido, que impulsó e impartió durante años los cursos de viticultura.

Una hora antes del inicio de la gala las tres homenajeadas no sabían la sorpresa que les aguardaba durante la ceremonia, ya que pudieron verse con diez años menos en el programa de la TVG O país dos ananos, en el que fueron entrevistadas por el pequeño Adrián López. Y anteayer, con una década más encima de sus huesos y almas, viajaron en el tiempo para este reportaje.

Las tres superan los ochenta años y en distintas etapas de su vida se convirtieron en amienses de adopción. Lola Somoza, de 84 años, se estrenó como voluntaria impartiendo clases a los adultos. Cuando lo hizo fue casi como volver a sus orígenes, porque esta maestra, antes de aprobar las oposiciones, se dedicaba en Santiago a dar clases particulares a domicilio y cuando comenzó la escuela de adultos con personal voluntario también lo hacía de forma itinerante. «Yo siempre preferí dar clase a los más pequeñitos», reconoce, pero queda claro su maña con los adultos cuando en la conversación se cuela Fina Arosa, una exalumna de mediana edad que se la come a besos y recuerda lo buena docente que era: «Fui poquito tiempo, pero tengo un recuerdo muy, muy bueno», añade. «Tuve alumnos encantadores», corrobora la profesora, que recalca que nunca es tarde para aprender.

Si Lola Somoza daba clase para adultos, el aula de refuerzo para menores era cosa de Esther Esperante. Experiencia tenía de sobra, ya que a la formación académica unía la capacidad infinita que da haber criado a ocho hijos y apoyado a un marido con problemas de movilidad en una de sus manos. Esperante, a sus muy bien llevadas 89 primaveras, explica que dejó las clases «porque hubo un momento en el que tenía un grupo de 17 escolares y ya no pude más». También participó en el ropero municipal, una responsabilidad en la que coincidió con Lola Gómez (89 años), la tercera homenajeada por su larga trayectoria que recuerda perfectamente los primeros tiempos en el ropero y el cambio a las instalaciones actuales. Allí estuvo clasificando y cuidando las prendas durante años hasta que problemas en las piernas le impidieron permanecer en pie demasiado tiempo «y lo tuve que dejar porque no iba a estar allí sentada todo el rato». Ella y Esther tienen cuerda voluntaria para rato y colaboran con la parroquia de O Milladoiro, un vínculo que mantienen desde hace décadas. Y Somoza, con más problemas de movilidad que sus veteranas compañeras, ha bajado el ritmo, lo que no evita que cada mañana bien temprano salga de paseo y regrese a casa con sus crucigramas y sudokus, que devora.

Las tres creen que el voluntariado debería estar más extendido y su balance no puede ser más positivo porque creen que recogieron más de lo que sembraron. Esperante es la que lo tiene más claro: «Si te metes en el mundo del voluntariado enseguida te das cuenta de que no quieres dejarlo, pero participar siempre tiene que salir de ti».

El coordinador del servicio reconoce que «os inicios foron un pouco desesperantes»

Ames celebró este año la primera Gala do Voluntariado pero desde su puesta en marcha en el año 2002 han organizado un sinfín de actividades, ya que en todo este tiempo han pasado por la Oficina de Voluntariado de Ames (OVA), que gestiona Rubén Ramos, más de 360 personas. Cuarenta y dos de ellas siguen en estos momentos colaborando en los programas que desarrolla el servicio, entre los que destacan planes de formación (adultos, refuerzo escolar, idiomas para extranjeros y cursos de variadas temáticas), la gestión del ropero municipal, actividades de ocio y salud para personas mayores, además de la participación en campañas de donación de alimentos y juguetes. Todas recibieron un carné renovado y un regalo de recuerdo.

En su intervención en la gala, Rubén Ramos dedicó parte de su discurso a las primeras voluntarias: «Os inicios foron difíciles e un pouco desesperantes, pero aí foi onde apareceron as pioneiras para poñer en marcha este proxecto». «No voluntariado de Ames todos os anos damos un paso cara adiante para mellorar, e así fomos medrando ata a actualidade», añadió.

También el alcalde, José Miñones, y la edila de Benestar Social, Luisa Feijóo, resaltaron el trabajo desinteresado de todas las personas inscritas como voluntarias. «Despois de máis de vinte e tres talleres impartidos e máis de quince anos traballando na Oficina de Voluntariado, era máis que necesario facer esta pequena homenaxe», resaltó la concejala responsable del área.

Dos décadas de solidaridad en Padrón

El Concello de Padrón también celebró de forma especial el Día Mundial del Voluntariado con la entrega de los primeros premios a este colectivo, recibidos por las personas que participan de forma desinteresada en este programa, que comenzó a funcionar hace 21 años. En este tiempo, según señaló el regidor, Antonio Fernández, «pasaron máis de duascentas persoas que puxeron a súa gota e, gota a gota, puidemos facer o océano, pois grazas a vós temos dez programas en marcha dos que se benefician unhas cinco mil persoas de todas as idades».

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