Condenan a 5 piquetes por boicotear una clase de la USC en una huelga

Tendrán que pagar 150 euros de multa cada uno por coaccionar a un catedrático al que también insultaron


Santiago / La Voz

Los estudiantes deberían tomar nota de la sentencia que ha dictado la sección compostelana de la Audiencia Provincial, en la que cinco piquetes que boicotearon una clase durante la huelga estudiantil del 19 de abril del 2018 han sido condenados y tendrán que abonar cada uno de ellos una multa de 150 euros.

El fallo del tribunal provincial viene a ratificar punto por punto uno anterior de un juzgado de primera instancia de Santiago que consideró que los cinco estudiantes habían cometido un delito de coacciones por impedir a un catedrático de Fisioloxía dar aquel día su clase en la Facultade de Medicina de la Universidade de Santiago. La sentencia prevé además que los jóvenes cumplan un día de privación de libertad por cada dos cuotas no abonadas, por lo que podrían cumplir un máximo de quince.

Los hechos que han sido declarados probados sitúan a los cinco jóvenes condenados entre los que aquel 19 de abril del año pasado estuvieron en una reunión en el Campus Sur de la Universidade de Santiago que celebraron los piquetes informativos de aquella protesta entre las 7.30 y las 7.45 horas.

El catedrático de Fisioloxía tenía que iniciar su clase a las 8.30 de la mañana, pero cuando intentó acceder al recinto de la Facultad de Medicina, se encontró con que la puerta estaba bloqueada con una pila de muebles. Además, un grupo de jóvenes le impedían el paso y llegaron a empujarle e increparle. Por ello, el profesor requirió la presencia de la Policía Nacional y cuando llegaron los agentes los piquetes huyeron a la carrera.

«Traidor» y «esquirol»

Pudo así el catedrático comenzar a dar su clase, pero al poco tiempo, un grupo de unos dieciséis jóvenes, entre los que estaban los cinco condenados, entraron en el aula golpeando la puerta, interrumpieron la exposición del profesor y le insultaron al grito de «traidor» y «esquirol». Alguno de ellos llegó incluso a empujarlo para apartarle del estrado y otro se sentó en su silla.

Una vez que los manifestantes habían tomado el control de la clase, alguno de ellos desconectó el ordenador que tenía sobre la mesa y se llevó un lápiz de memoria. El catedrático no pudo seguir dando clases así que de nuevo tuvo que llamar a la Policía, y fue en ese momento cuando el grupo de jóvenes volvió a huir ante la inminente llegada de los agentes.

Restringir la cátedra

La sentencia del juzgado de primera instancia de Santiago fue recurrido, pero el fallo de la Audiencia es claro, desestimando todos los recursos de apelación interpuestos por los cinco estudiantes condenados.

El texto explicita que está acreditado que los universitarios actuaron de forma conjunta para irrumpir en clase y que el profesor cesase en su función docente de impartir su materia. No eran además alumnos de dicho catedrático, por lo que su presencia en la sala solo se justifica en al ánimo de restringir la libertad de cátedra del profesor, así como de su legítimo derecho a no adherirse a una huelga a través de la intimidación. La jueza de primera instancia precisó claramente que no se acreditó quién o quiénes empujaron al profesor o le sustrajeron el lápiz de memoria, pero sí quiénes entraron en al aula -entre ellos los acusados- e impidieron la continuación de la clase con ruidos, insultos y un alboroto que finalmente obligó al denunciante a tener que llamar a la Policía. El fallo del tribunal provincial no admite recurso ordinario.

La protesta era una movilización contra la Lomce y por una educación feminista

 

 

La protesta que dio lugar a los incidentes que acabaron en un juzgado ni siquiera fue una gran movilización. Convocada el 19 de abril del 2018 por la Asamblea Aberta de Mulleres, fue una más de las múltiples protestas en contra de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, la famosa Lomce, que aglutinó numerosas manifestaciones y jornadas de huelga en los últimos años.

La movilización de abril se llevó a cabo tanto en la enseñanza secundaria como en la universitaria y las reivindicaciones fueron más allá de la protesta contra esta legislación estatal. Los organizadores también demandaban incluir la perspectiva de género en las carreras, una educación feminista y más seguridad en los campus universitarios gallegos.

Hubo manifestaciones en las principales capitales de la comunidad y en otras localidades como Monforte. En Santiago fueron cientos los alumnos que salieron pacíficamente a la calle para pedir mejoras en la educación. De hecho, en la jornada de huelga no se registraron incidentes destacables más allá de los hechos ratificados por la Audiencia Provincial de A Coruña.

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