Rafael Guerrero: «Es fundamental, en la sociedad en la que vivimos, permitir las emociones»

El formador de padres y profesores dice que la inteligencia emocional es clave en la educación y hablará de ello en el colegio Peleteiro


Santiago / la voz

Los niños vienen sin instrucciones. Y no siempre es fácil tomar decisiones sobre su educación, ni siquiera salir del paso sabiendo que uno está haciendo lo mejor. Formador de profesores y progenitores, Rafael Guerrero Tomás (Madrid, 1981), dará algunas pautas hoy a los padres del colegio Peleteiro, dentro de sus segundas Jornadas de Educación Infantil. Será a las 16.45 horas en el salón de actos del centro.

-Hablará en Santiago sobre inteligencia emocional, ¿qué es exactamente y por qué es clave?

-Es la capacidad que tenemos para actuar de una manera emocionalmente inteligente. En esencia, consiste en que seamos capaces de entender qué es una emoción, que podamos identificarlas tanto en nosotros mismos como en los demás. Y, algo fundamental, sobre todo en la sociedad que vivimos, es legitimar las emociones, permitirlas y hacerlas naturales y sanas. La última fase sería la capacidad de autorregulación. Es decir, que cada vez que me encuentre triste o eufórico, sienta miedo o celos pueda gestionarlo, así como regularlo en los otros, que sería la heterorregulación. El dominio de la inteligencia emocional es básico. Hablamos de salud cerebral y de adaptación pura y dura. Es decir, el es inteligente emocionalmente tiene un grado de satisfacción más elevado, una buena autoestima, capacidad de resolución de conflictos, es resiliente y entiende que el error es parte del aprendizaje.

-¿Hay entonces un pánico o rechazo social a mostrar emociones?

-Desgraciadamente, la sociedad conductista que tenemos montada aboga, en general, por la no expresión y no legitimación de los sentimientos. Hay algunos sectores donde la expresión de la emoción es sinónimo de debilidad y hace que muchas personas no manifiesten sus expresiones, por ejemplo, en el trabajo o en ámbito conyugal. Uno nace expresando emociones de forma natural, pero sin saber cómo gestionarlas. Es algo que se aprende o no, sobre todo en casa.

-¿Qué errores se siguen cometiendo en el ámbito doméstico?

-El error principal es que mamá y papá entiendan que las emociones no deben ser mostradas, que tiendan a inhibir o no expresar sus propias emociones. Está ese mito de que mostrar tus sentimientos a tu hijo es sinónimo de debilidad o ese temor a que sepan que tienes miedo, que algo te produce rabia y o mucha alegría. Parece que tiene que ser todo limpio y racional. Y ese es el primer el gran error: entender que las emociones no son naturales y que no son positivas. El segundo, una consecuencia heredada de generación en generación, es el carecer de herramientas, habilidades y trucos para identificar las emociones y actuar en consecuencia.

-Como psicólogo y profesor, ¿qué pasa con la inteligencia emocional en las aulas?

-Podríamos arrastrar todo lo que acabamos de hablar a las aulas. En los colegios tenemos un currículo que s muy estresante, muy basto y eso no nos da tiempo para trabajar otras habilidades, que son tan importantes o más que las matemáticas o la lengua.

-Es experto en trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), algo de lo que hace 20 años ni se hablaba, ¿pero se ponen todos los medios en la educación pública para abordarlo?

-Es el trastorno más consultado y diagnosticado en la infancia y adolescencia, con diferencia. Poco a poco se van poniendo medios y esfuerzos, pero en TDAH hay una gran desinformación. Digamos que es un cajón desastre en el que tenemos niños y adultos bien diagnosticados y otros que no, porque evaluamos en base a los síntomas y una separación mal gestionada o circunstancias ambientales como el bullying pueden mostrarse en la práctica exactamente igual, aunque tengan otro origen.

-Siendo formador de profesores y padres, ¿cuál es la principal preocupación que le trasladan?

-Una preocupación compartida por ambos es la falta de tiempo, de recursos, y de recetas de cocina para educar de forma tranquila. En el caso de los profesores, los grados de Magisterio no incluyen programas de educación emocional. Los profesores tenemos muchas exigencias burocráticas y papeleo, y necesitamos más tiempo para enseñar a ser feliz, a enseñar a gestionar por ejemplo la muerte de un abuelo o de un ser querido, o cómo hablar en público... Son habilidades básicas, que uno tiene que aprender por su cuenta.

El protagonista. Guerrero es director de Darwin Psicólogos, licenciado en psicología clínica y de la salud, educador y profesor universitario. Es experto en trastornos del aprendizaje y conducta, TDAH, así como en psicología educativa, entre otros campos.

Faceta divulgadora. El madrileño es conferenciante de congresos y ha publicado libros sobre educación emocional y apego, y TDAH.

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